Ganso y Pulpo

Catálogo ◉ 1878

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  • Imagen de cubierta Ardides de un usurero 1878El Periódico para TodosEscamillaSituación dramática

    Cuento donde un usurero pretende la mano de una joven tras enterarse por la prensa de la herencia inesperada que debe recibir.

    Doña Circuncisión Mendaña regenta una casa de huéspedes venida a menos en la calle de Santa Isabel. Hace ya tiempo que nadie se queda bajo su pupilaje, pues su fama es terrible y para nada envidiable. Vive con su hija Andrea, una muchacha de 20 años, dulce y simpática según la opinión de Federico, un joven que estuvo alojado en la casa, que dejó a deber ocho mesadas y que lleva ya cursando la carrera de leyes unos catorce o dieciséis años. Obviamente, la patrona no concede la mano de su hija a un hombre que, además de no tener una peseta, necesita tanto tiempo para terminar su carrera. Así es que se le adelanta don Timoteo Lobo, un usurero conocido tanto por el joven como por la patrona. Este actúa movido por la noticia de una herencia inesperada que va a recibir la señora tras la muerte de su hermano en Brasil. El usurero intentará por todos los medios que ella no se entere hasta después de la boda, pero en Madrid las noticias vuelan de boca en boca.

  • Imagen de cubierta La buenaventura 1878El Periódico para TodosEscamillaSituación dramática

    Sucedido que cuenta cómo un hombre malgastó su fortuna buscando el tesoro que una gitana le predijo que encontraría.

    Antolín Garrido vive en Palencia, poseedor de una regular fortuna. Esta comienza a decaer cuando se suscribe al Boletín provincial, pues todo su empeño es conocer qué conventos saca a la venta el Gobierno para comprarlos a cualquier precio. Una vez adquiridos, manda entrar en ellos una cuadrilla de albañiles que, bajo su dirección y en los sitios que él indica, comienzan a hacer excavaciones. Tras dos o tres meses de obras, don Antolín vende el convento por mucho menos de lo que le costó. Sus sobrinos, pretendidos herederos, se alarman y deciden pedirle una explicación. Esta radica en el encuentro fortuito con una gitana que, al leerle la buenaventura, le aseguró que encontraría un tesoro en las ruinas de un convento. Los sobrinos no consiguen hacer que desista en su empeño y, tras ocho años de operaciones, Antolín acaba sumido en la ruina, obligado a extender la mano… para pedir limosna. Ya agonizando en el hospital, le queda por conocer una última noticia.