Ganso y Pulpo

Fernando Martínez Pedrosa

Fernando Martínez Pedrosa nació en Madrid el 1 de junio de 1830, hijo de Blas Martínez Pedrosa y Joaquina Blanco. Obtuvo su primera enseñanza en la Escuela normal central, cursando después latinidad en el Instituto de Padres Escolapios de San Antonio Abad. En la Universidad central aprendió historia y literatura y, en la Academia de San Fernando, matemáticas y dibujo. Sin embargo, la larga cesantía de su padre, antiguo oficial de Hacienda, le impidió cursar una carrera y decidió implicarse plenamente en el desarrollo de sus dotes literarias, íntimamente ligadas a la prensa periódica.

No obstante, su labor literaria no fue suficiente para mantener su economía doméstica, por lo que tuvo que hacer carrera entre las filas del funcionariado español. En este sentido, su carrera se remonta a la compañía general de seguros mutuos de empleados titulada La Asociación, donde figuraba como jefe honorario de administración civil y auxiliar de gobernación en mayo de 1866. En 1873 ocupaba modesto lugar como Jefe de negociado en Hacienda. Diez años más tarde obtenía el cargo de tenedor de libros del ministerio de Fomento y a inicios de 1886 obtuvo un ascenso de jefe de personal del Ministerio de Hacienda a jefe de Administración de segunda clase. En octubre de ese mismo año fue nombrado subdirector jefe de la sección de loterías y, finalmente, en agosto de 1889, comenzó a ostentar el cargo de tesorero de la dirección general de la Deuda pública, en comisión, al mismo tiempo que desempeñaba su cargo de subdirector segundo de la dirección general de contribuciones.

En el plano familiar contrajo matrimonio con Luisa Ruiz Castellanos en 1860. Con ella hubo de llorar la muerte de tres hijos en 1872. Un año más tarde, en agosto de 1873, hubo de lamentar también su prematura muerte. Más tarde volvería a contraer matrimonio, con Benita Guijarro. Al final de sus días dejó dos hijas (María Luisa y Milagro) y dos hijos (Fernando y Guillermo).

Falleció a las tres de la madrugada del 2 de septiembre de 1892, tras dos años de lucha con la enfermedad. Fue enterrado al día siguiente en el cementerio de San Lorenzo y San José de Madrid.

Hemos mencionado que sus inicios literarios están estrechamente unidos a la prensa periódica y es que ya en 1846 comenzó a publicar en distintas cabeceras sus artículos, cuentos y poesías. Así, puede encontrarse su firma en Gaceta literaria, El Manzanares, La Ilustración, El Bardo, El Sobrino, El Oriente, La Juventud española, El Observatorio literario, La España musical y literaria o La Revista sevillana. Pasado el tiempo, también publicó en los semanarios Los Postres, El Nosotros, La Infancia, El Domingo, La Caprichosa, El Correo de la Moda y El Museo Universal (1857-69).

Antes de 1873 también ejerció como director al frente de El Semanario de literatura, El Médico a palos (1859), El libro verde, La Correspondencia autógrafa de Ultramar y El Diario de avisos de Madrid.

Aunque se trata de un escritor que no puso su pluma al servicio de la política, sí colaboró en diversos periódicos de tal cariz como revistero teatral. Ese puesto ocupó en cabeceras como El León Español, El Reino o El Constitucional en 1863. Más tarde lo hizo con seudónimo en diversos medios. Así, en La Nación firmaba como El Conde de Cabra, en Panorama universal como Fabio, en El Museo universal como Don Gil Carmona, en La Política (1863), El Médico a Palos y El papel de estraza como Fulano de Tal y en el Diario de Barcelona, donde fue corresponsal literario y artístico, como El Brusi.

Finalmente, desde la década de los ochenta y hasta su muerte, colaboró con diversos cuentos y poesías en Ilustración artística, La Ilustración hispano-americana y La Ilustración católica, de la que fue director entre 1888 y abril de 1890, momento que abandonó la redacción debido a su enfermedad.

Martínez Pedrosa hizo su debut editorial en el ámbito lírico en 1856 con la leyenda en verso Estrella. Sin embargo, obviando sus poesías publicadas en la prensa, no volvió a publicar otra obra de este género hasta 1874, cuando se edita en los Establecimientos tipográficos de M. Minuesa el poemario Nubes y flores, acompañado de un retrato a cargo de Eduardo Rosales, una noticia biográfica a cargo de Manuel Juan Diana y un prólogo de Campoamor. La obra no era en ese momento inédita, pues se había publicado previamente con la forma del folletín a finales de 1870.

De nuevo hubo de pasar un amplio lapso de tiempo para que publicara un nuevo libro de poesías. Así, en mayo de 1881 se presenta Patria, amor, honor y fe, un opúsculo de catorce décimas en homenaje a Calderón de la Barca. Dos años más tarde publicó Diálogos de salón, obra de poesías representables y escenas sueltas dividida en cuatro tomos.

En el campo narrativo se dedicó al cuento y al artículo de costumbres, mas nunca escribió novela. En 1863 publicó Cuentos íntimos, todos escritos bajo la premisa de instruir deleitando y buscando la provechosa enseñanza en el seno de las familias.

Sombras. Rasgos de la fisonomía social, publicada en 1878, es una colección de 30 capítulos con disertaciones sobre diversos temas socioculturales. A ella se había de sumar una obra llamada Tipos, que sin embargo no llegó a ver la luz.

Completa su producción narrativa Perfiles y colores: sátira de costumbres, publicada en 1882.

El género dramático fue en el que más expansiones tuvo Martínez Pedrosa, que escribió obras de todos los géneros con el propósito de realizar las teorías que en sus críticas teatrales había sostenido.

Su opera prima data del año 1860 y se titula La paloma torcaz. Se trata de un drama en tres actos y en verso, representado con extraordinario aplauso en el teatro de Variedades la noche del 6 de diciembre.

En 1861 presentó cuatro nuevas producciones dramáticas. La primera de ellas fue La red de flores, zarzuela en un acto, con música de Manuel Fernández Caballero, estrenada con éxito lisonjero el 3 de abril en el Teatro de Jovellanos. Las críticas de la época destacan la abundancia de chistes, así como una ejecución descuidada por parte de los actores, que sin embargo no impidió que el público pidiera la repetición de uno de los dúos. A ella siguió Pandereta y clarinete, juguete original en un acto y en prosa. El 24 de diciembre estrenó en el Teatro de Variedades el juguete cómico en un acto y en prosa Socorros mutuos y la inocentada cómico-lírica en un acto y en prosa titulada El mundo nuevo, escrita en colaboración de R. García Santisteban y con música de Luis Cepeda.

El 7 de abril de 1862, a beneficio de la primera actriz del género cómico Adelaida Zapatero, para quien fue expresamente escrita, se representó por primera vez la comedia en un acto y en verso Gramática parda, cuya acción se desarrolla en Barajas de Madrid. Apenas unos días más tarde, el 20 de abril, estrenó también la zarzuela en un acto y en verso Equilibrios del amor, arreglada del francés y con música de Oudrid y Fernández Caballero, en el teatro de la Zarzuela.

A estas obras siguieron la comedia en tres actos y en verso La madre del cordero y la zarzuela en tres actos y en prosa El lago de las serpientes, escrita en colaboración con Retes y con música de Moderartti y Rogel.

La comedia en un acto El galán de la higuera, considerada como un juguete ligero que carece de altas pretensiones, se estrenó en el Teatro del Príncipe el 4 de mayo de 1863 a beneficio de la primera actriz Adelaida Álvarez.

En junio de 1864, con motivo de la inauguración del teatro de los Campos Elíseos, presentó su Cantata a Rossini, celebrada epistolarmente por el artista italiano.

Su siguiente trabajo De gustos no hay nada escrito, un proverbio en un acto y en prosa, estrenado en el teatro de Jovellanos el 17 de febrero de 1868.

Un año y medio más tarde, el 4 de diciembre de 1869, estrenó el juguete cómico en un acto y en prosa Los cerros de Úbeda en el teatro de Variedades. Su siguiente obra, la comedia en tres actos y en prosa Las veletas se presentó en el teatro del Príncipe en abril de 1870. También de mayor envergadura que las anteriores y menos trivial que ellas es la comedia en tres actos La caja de Pandora, que sería traducida al portugués como A boceta de Pandora por Francisco Serra, formando parte del repertorio de la Trinidad de Lisboa.

Completa su producción teatral La flor del cardo, zarzuela en un acto y en verso, con música de Monfort, estrenada en noviembre de 1873.

Desde esta fecha, Martínez Pedrosa se mantiene para siempre alejado de las producciones teatrales.

Fernando Martínez Pedrosa, hombre sinceramente cristiano, buscó siempre el fin moralizador de acuerdo con la máxima horaciana de enseñar deleitando. Con su trabajo, compaginado necesariamente siempre con sus empleos públicos, alcanzó una posición literaria bastante humilde. Se puede apreciar, por otra parte, el vacío creativo que existe en su carrera entre 1873 y la década de 1880, momento en que tímidamente vuelve a colaborar con algunas de las ilustraciones de la época.

El mayor aprecio hacia su aportación literaria se fija en su nombramiento, junto a Alarcón, como individuo correspondiente del Liceo Hidalgo, primera corporación literaria de México, cuando corría el mes de septiembre de 1875.