Ganso y Pulpo

Catálogo ◉ Adulterio

Ordenar por A → Z | Z → A | 2017 → 2010 | 2010 → 2017

  • Imagen de cubierta La ingratitud 1903La Ilustración ArtísticaMoreno GodinoSituación dramática

    Cuento donde la lealtad y la gratitud se ven traicionadas mediante un

    El brigadier de marina retirado don Daniel Osorio es el hombre más feliz de la tierra. Su historia se remonta hasta la Revolución de Septiembre de 1868, cuando, siguiendo la consigna de que la ingratitud es el más feo de los delitos, decide salirse del cuerpo de marina para no comprometer su lealtad a la reina, a quien tanto debe. Es por ello que acaba instalándose en su Valencia natal, donde lo espera su hermano mayor, después de pasar a recoger informes de Federico, un sobrino que estudia en Toledo. Ante la muerte del hermano mayor, que hizo gran fortuna en Cuba, Daniel se ve consignado como único heredero, si bien comprometido de palabra a cuidar de Federico para que nunca le falte de nada. Enamorado y casado con una joven del lugar, y después de dar cobijo a su sobrino, Daniel Osorio se debe enfrentar con aquello que siempre evitó: la ingratitud.

  • Imagen de cubierta Un borrón 1896La Ilustración ArtísticaSituación dramáticaZahonero

    Cuento donde el desliz adúltero encuentra su perdón por analogía con un fallo infantil.

    Enriqueta está afligida, llora mientras ve a través de la ventana a su anciana madre paseando por el jardín y a su joven hija correteando cerca de ella. Ninguna de las dos teme que ninguna desgracia pueda venir a empañar la felicidad que sienten. Pero Enriqueta llora, pues su marido la ha ofendido con una vergonzosa deslealtad. No obstante, pretende mantener su pena oculta unos día más, pues no quiere fastidiar el cumpleaños de la abuela. Precisamente para esta ocasión, la pequeña niña escribe una carta a su abuela, mas un borrón va a echar por tierra todo el esfuerzo de su inocencia.

  • Imagen de cubierta Sor Mariposa 1905Amor y desamorLa Ilustración Española y AmericanaZahonero

    Cuento que muestra las consecuencias de una seducción arbitraria y sin pretensiones.

    Margarita tiene una sonrisa angelical. Es una muchacha andaluza donde no halla uno contradicción entre la belleza corporal y la belleza del alma. Además sabe cantar. Por eso cuando Javier Vambía, pasajero que la casualidad llevó bajo la ventana de la chica, la oye cantar, aun sin haberla visto, siente un profundo estremecimiento en su corazón. Y en lugar de pasar de largo, movido por su curiosidad seductora, decide pedir algo de agua fresca. Sumido en la hospitalidad de la casa, Javier decide verter la lisonja venenosa, dañando así el sereno espíritu de Margarita con las inquietudes de la duda. Su conducta, considerada frívola, trae su consecuencia seis años después, cuando dos religiosas acuden a auxiliar en sus últimos momentos a un enfermo.

  • Imagen de cubierta El hombre de la levita verde 1898La Ilustración ArtísticaMoreno GodinoSituación dramática

    Cuento donde la superación de los celos resulta imposible.

    José Luis, hombre sevillano con un negocio ferretero consolidado y varias fincas en posesión, tomó por esposa a una joven cordobesa llamada Camila. De ella estaba tiernamente enamorado y, desde su enlace, escarabajeábale el deseo de dejar el comercio e ingerirse en otra esfera social. Sin embargo, se contuvo. Procuraba satisfacer todos los gustos de su esposa, que no era exigente, aunque sin conseguir dejarla embarazada en los dos primeros años de matrimonio. José Luis, siendo sumamente celoso y arrebatado de genio, al no deslizarse Camila en lo más mínimo, dejaba dormir en él sus violentas pasiones. Así pasaba la vida hasta que un día aparece en su negocio Enrique, un viejo compañero del colegio francés que tornaba a Sevilla como indiano fracasado. Muerto de celos, acaba por pagarle su viaje de vuelta a América y así alejarlo de su mujer, que por fin da a luz un hijo. Desde entonces su vida consiste en luchar contra la sospecha, frustrando su liberación la más inesperada casualidad.

  • Imagen de cubierta La mañana siguiente 1882Amor y desamorLa Ilustración ArtísticaLarra

    Cuento donde un hombre opta por el suicidio para ablandar el corazón de su amada.

    Luis Mariano de Larra parte en esta ocasión del planteamiento de Calderón de la Barca en su obra Gustos y disgustos son no más que imaginación, valorando que no medimos todos la fortuna o la desgracia del mismo modo y mucho menos cuando se trata de acontecimientos que afectan personalmente. Como refutación de esta idea calderoniana presenta la historia de Julia, una muchacha de veintitrés años que, al quedar encerrada en un matrimonio nefasto con un hombre vil, pierde toda la grandeza de su alma y se entrega a los caprichos materiales de los hombres que la rodean. Uno de ellos, Enrique, joven abogado de éxito, se enamora de ella de un modo pasional y puro. Sin embargo, lejos de recuperar el alma de la joven, sufre las consecuencias de su relación tirana. Es por ello que optará por el suicidio como modo de ablandar el corazón de Julia. Si hubiese sabido cómo se desarrollaría la mañana siguiente, seguramente habría tomado otra decisión.

  • Imagen de cubierta Palomo 1894La Ilustración ArtísticaRodríguez ChavesSituación dramática

    Cuento donde la fidelidad de un perro predomina sobre la de una mujer.

    Palomo era el perro del batallón provincial de Laredo. Tuerto y con la oreja izquierda cercenada por un casco de metralla no es un animal bello físicamente, sin embargo en lo moral muestra un corazón más valioso que el oro. La cuestión es que tras tomar la absoluta el narrador de esta historia, vuelve a su pueblo acompañado de su fiel amigo Palomo. Ahí el hombre se enamora perdidamente de Rosalía, que es la antítesis completa del pobre y feo perro. Pronto se casa con ella, que tan solo tiene una exigencia que hacer a su futuro esposo: que se libre del chucho que lo acompaña. Él, aunque con pena, no duda en hacerlo y, cuando el tiempo muestra la ingratitud de su esposa y de un amigo, que lo deshonran con su amor adúltero, y él ya tiene la navaja en la mano, una nueva muestra de fidelidad cabe esperar del desdichado Palomo.

  • Imagen de cubierta El lobo y la oveja 1900IrisSilesSituación dramática

    Cuento que subraya la temeridad de confiar en un lobo para cuidar a las ovejas o en un tenorio para cuidar de una esposa.

    Don Trifino se encuentra con su esposa Sofía veraneando en un amabilísimo pueblecillo. El lugar es delicioso, pero el matrimonio echa en falta a su buen amigo Ricardo, considerado un espejo de caballerosidad. Finalmente, Ricardo, que es un soltero joven, rico y galante, se decide a ir a visitar a sus amigos. Una vez allí no tarda mucho en convertirse en el centro de todas las atenciones de solteras y casadas, que pronto rumorean acerca de su relación con la mujer de su amigo. Sin embargo, él siempre ha afirmado que la mujer casada que se le rindiera, más que pasión o deleite, le inspiraría desprecio. Mientras, Don Trifino le ha mostrado cómo ha conseguido domesticar a un lobo para que cuide a las ovejas. El paralelismo con el Tenorio que no persigue mujeres casadas está servido. El desenlace llega un día que el lobo ha escapado tras hacer gran destrozo entre las ovejas que guardaba.

  • Imagen de cubierta Un vestido de boda 1888La Ilustración ArtísticaRodríguez ChavesSituación dramática

    Cuento donde el matrimonio de conveniencia entre un general y una joven concluye en tragedia.

    Pura es lo que se llama un modelo de perfecciones en lo físico. Ahora bien, en lo moral ya es otra cosa. Mientras sus amigas la tachan de coqueta, los pocos hombres que se han visto tentados por su belleza coinciden en tacharla de mujer peligrosa, afirmando que su afición al lujo y a las joyas es un abismo sin fondo, pronto a tragarse la más sólida fortuna. No obstante, sus dieciocho años y su educación de niña mimada disculpan estos defectos; al menos en el caso del general, que a sus cincuenta y dos años bien conservados ha tomado la decisión de pedir la mano de la joven. Aceptado el trato, la primera cosa que el general se había reservado con particular empeño era la confección del vestido de boda de su prometida, que corona un broche con un ramo de azahar. Al colocárselo, este cabecea y está a punto de caer, convirtiéndose así, a un tiempo, en símbolo de confianza del que pronto será su marido y en preludio de tragedia.

  • Imagen de cubierta ¡Hasta la vista! 1883La Ilustración ArtísticaLarraSituación dramática

    Cuento que narra la desventurada de vida de un hombre, marcada siempre por la misma frase: Hasta la vista.

    Tras un exordio filosófico-religioso acerca del ateísmo positivista de los dogmáticos-explicativos y los discursos filósofos-creyentes que se le contraponen, se comienza la narración de la vida de Andrés. Huérfano de madre desde el nacimiento quedó excluido de cualquier vínculo familiar cuando su padre decidió contraer segundas nupcias. De este modo, creció solo y a la ventura hasta que a causa de sus calaveradas y palizas fue enviado a Madrid por su padre, quien lo despidió con un ¡hasta la vista! que habría de zumbarle en los oídos siempre como burla desalmada del autor de sus días. Las desventuras de Andrés no son para contadas y, cada vez que algo en su vida se tuerce, siempre hay alguien despidiéndolo con el consabido ¡hasta la vista! Un usurero al que salvó la vida, la novia que le abandona cuando es llamado al ejército, el capitán al que salvó la vida en aras de su pierna, su mujer adúltera… Todos se despiden de él y su mala fortuna del mismo modo. Muchos años después, en Valdemoro, es él quien se dedica a despedir a los demás.

  • Imagen de cubierta La niña perdida 1885La Ilustración ArtísticaSituación dramáticaZahonero

    Cuento donde la inocencia infantil se ve corrompida por la conducta de sus mayores.

    Federe, hijo del conde de Lupus, es un niño siempre palpitante de expansiva alegría. Una noche, su padre le invita a ir a los jardinillos, dándole una peseta y concediéndole libertad para correr a su antojo y asistir a una función de «Fantoches». Así pues, ambos salen para allá junto al perro Moro. Mientras el conde pasea tranquila y solemnemente con otros personajes, mostrándose ante las gentes como corresponde a su nombre, Federe se topa con una niña que, parada y llena de miedo, no se atreve a dar un paso ante su perro y rompe a llorar. Consigue calmarla, ofreciéndose a llevarla hasta su madre. No obstante, la custodia de la niña es responsabilidad de una tal Lola, de quien teme sus castigos físicos. Federe y la niña perdida congenian, comparten merengue y asisten juntos a la función teatral. A la salida, se encuentran con el conde de Lupus, a quien la niña reconoce como su papá flamenco, el que hace regalos a Lola. Confuso en principio, emplea su autoridad para desacreditar a la niña. De vuelta a casa, Federe sigue preocupado y sin comprender, mientras su padre vaticina que se trata de una niña perdida. Los breves instantes de libertad de los niños quedarán siempre en la memoria.