Ganso y Pulpo

Catálogo ◉ Amistad

Ordenar por A → Z | Z → A | 2015 → 2010 | 2010 → 2015

  • Imagen de cubierta Lo que hay dentro de un violonchelo

    Cuento donde el reencuentro entre dos amigos resalta la diferencia entre quien lleva sus penas por dentro y quien las exhibe en público.

    Un hombre, cansado ya de la vida, desilusionado, derrotado en sus empeños, vuelve tras treinta años de viaje errático al lugar de la Mancha que le vio nacer. Se siente el hombre más desventurado del mundo a causa de un amigo desleal y una novia perjura, cuya traición le sumió en la filosofía escéptica, que él mismo considera como la petrificación del alma. Asentado de nuevo en el pueblo, apresado por la nostalgia y la rendición, se reencuentra con su antiguo compañero de correrías en la edad infantil, convertido ahora en sacristán. Alrededor de una botella de Jerez y un violonchelo rememoran su amistad y se acaba poniendo de manifiesto que todo el mundo tiene su pena, si bien unos optan por llorarla en la plaza y otros por sufrirla por dentro.

  • Imagen de cubierta Los dos granujas

    Cuento donde el dinero se interpone en la amistad de dos niños mendicantes.

    He aquí un nuevo cuento de Echegaray protagonizado por dos mendigos infantiles: Zampatortas y Pincharratas. La amistad, prácticamente hermandad, que mutuamente se profesan se ve amenazada el día en que se deciden a pedir limosna, interponiéndose así entre ellos la vileza del poderoso caballero.

  • Imagen de cubierta Tremielga

    Cuento donde la envidia que siente un artista por otro se torna patológica.

    El maestro pintor Lucio y su discípulo León están concluyendo la obra pictórica de la catedral después de cuarenta años de trabajo empleados por el mayor de ellos. El cercano final de la obra le hace recordar a su propio maestro, a su enamorada Pepilla y también al desventurado Tremielga. Era este amigo suyo del alma, hombre con tanto talento como amor propio que, un mal día, consideró que Lucio le robaba sus ideas pictóricas. Todos vieron pronto que Tremielga le tenía envidia, aunque resultara difícil de creer por los méritos artísticos de este. Poco tiempo después se dio una situación similar respecto a su novia Pepilla, tras lo cual Tremielga decidió marcharse a Alemania. De vuelta muchos años después, dispuesto a conquistar la gloria, da muestra de cómo la envidia puede sumir al hombre en tremenda confusión.