Ganso y Pulpo

Catálogo ◉ Arrepentimiento

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  • Imagen de cubierta Morito 1893El LiberalLustonóSituación dramática

    Cuento donde se ensalza la bondad de un perro frente a la maldad de un chico.

    El narrador de esta historia ha ido a visitar con su amigo Julio una exposición canina. En ella ha podido aprender las grandes virtudes que caracterizan a cada una de las razas. Cuando se disponen a ir a comer hacen una rápida parada en la casa del amigo, que le invita a subir con la promesa de mostrarle un ejemplar de perro muy superior a cualquiera de los que han visto en la Exposición. Una vez arriba se encuentra frente a frente con Morito, un perro maravillosamente disecado. Julio explica entonces que dicho perro no solo salvó la vida de una persona muy querida para él, sino que también le dio una lección que siempre tendrá presente. En dicho contexto, da comienzo el relato de aquella aventura pasada, donde la lealtad y bondad de Morito se contrapone a la maldad innata y cainita de un niño.

  • Imagen de cubierta Un borrón 1896La Ilustración ArtísticaSituación dramáticaZahonero

    Cuento donde el desliz adúltero encuentra su perdón por analogía con un fallo infantil.

    Enriqueta está afligida, llora mientras ve a través de la ventana a su anciana madre paseando por el jardín y a su joven hija correteando cerca de ella. Ninguna de las dos teme que ninguna desgracia pueda venir a empañar la felicidad que sienten. Pero Enriqueta llora, pues su marido la ha ofendido con una vergonzosa deslealtad. No obstante, pretende mantener su pena oculta unos día más, pues no quiere fastidiar el cumpleaños de la abuela. Precisamente para esta ocasión, la pequeña niña escribe una carta a su abuela, mas un borrón va a echar por tierra todo el esfuerzo de su inocencia.

  • Imagen de cubierta El castillo de Magdalo 1900IrisLeyendas y mitologíaZahonero

    Leyenda bíblica que narra la conversión a la humildad de María Magdalena al conocer a Jesús de Nazaret.

    En una de las colinas de Galilea se alza orgulloso un castillo de arquitectura asiria conocido como el castillo de Magdalo. Se dice que este fue comprado por mano de la misma que fue su dueña, que tras su hermosura y aparente señorío encubría las astucias de la mujer mundana e incluso vida y tratos de meretriz. Su nombre quedó encubierto con el del castillo y todos la conocían con el nombre de Magdalena. La presente leyenda comienza en una mañana en que la señora siente en su pecho una agitación y un afán inexplicables, sedienta de un amor que nada tiene de terrenal. Las noticias traídas por uno de sus siervos acerca del profeta Jesús de Nazaret la tienen conmocionada y, con espíritu renovado, no duda ni un momento en ir al mercado en busca de los más caros aceites y perfumes para limpiar los pies del maestro.