Ganso y Pulpo

Catálogo ◉ Caridad

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  • Imagen de cubierta El cojito 1914DicentaLa EsferaSituación dramática

    Cuento donde se confrontan caridad y picaresca.

    Es una noche glacial. En un portalón, en plena intemperie, un muchacho cojo dormita. Frente a él se detiene un transeúnte que, sin poder evitar que se le enternezca el corazón, movido por un fuerte impulso de caridad, brinda al muchacho su ayuda con unas monedas con que pasar la noche a cubierto y la promesa de más si al día siguiente va a visitarlo a su casa junto a su madre. Toda la familia del bienhechor se suma sin dudarlo al arrebato de caridad hacia el cojito y su pobre madre. De este modo acabarán siendo las piadosas víctimas del pícaro cojito, que solo tiene en el pensamiento dar rienda suelta a su golfería.

  • Imagen de cubierta Las tres naranjas 1874El Periódico para TodosGarcía SánchezLeyendas y mitología

    Cuento oriental donde tres naranjas simbolizan los ideales de caridad, fe y esperanza.

    En este cuento maravilloso vive el poderosísimo rey Abul, padre de tres hermosos y robustos mancebos y dueño de un palacio de impresionante arquitectura. La fama de este era universal, y de todas partes del mundo llegaban diariamente infinitos viajeros, ávidos de contemplar por sus propios ojos aquella maravilla nunca bien ponderada. Entre ellos, un día llega un viejo árabe al que abrasa la envidia y, movido por ella, hace creer al rey que la construcción de su palacio es obra de un espíritu maligno. En sueños conoce el modo de acabar con el palacio que ansía y no puede poseer, pues si algún príncipe llegase hasta el castillo del Águila negra, y penetrando en sus jardines, arrancase de él tres naranjas, una vez de vuelta con ellas, bastaría que las colgase de las tres puertas de entrada de su palacio, para que este se viniera inmediatamente abajo. Engañado el rey sobre el poder de las naranjas, envía a sus hijos, de uno en uno, a conseguirlas.

  • Imagen de cubierta El aderezo de perlas 1874El Periódico para TodosMoral cristianaWilson

    Cuento donde una joya sirve como instrumento de caridad y bondad.

    Don Justo Gálvez tenía fama de poseer una gran fortuna; pero avaro y receloso, vivió siempre pobremente, de modo que sus dos hijos, Rafael y Blanca, carecían a veces de lo más estrictamente necesario. Avaro hasta el último extremo, no perdonó jamás a un hermano suyo el haberse casado con una joven pobre; y aun cuando esta, ya viuda, había implorado su piedad para ella y una pobre niña, fruto de su unión, no había conseguido sino irritarle y endurecer su corazón más y más. Siendo viudo, guardó las joyas que componían la dote de su esposa intactas hasta el momento en que, una vez muerto él, las encontraron sus hijos. Entre ellas se encuentra un aderezo de perlas que la joven Blanca luce el día de su boda y que decide empeñar para socorrer a su pobre prima y su tía moribunda.