Ganso y Pulpo

Catálogo ◉ Golfo

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  • Imagen de cubierta El cojito 1914DicentaLa EsferaSituación dramática

    Cuento donde se confrontan caridad y picaresca.

    Es una noche glacial. En un portalón, en plena intemperie, un muchacho cojo dormita. Frente a él se detiene un transeúnte que, sin poder evitar que se le enternezca el corazón, movido por un fuerte impulso de caridad, brinda al muchacho su ayuda con unas monedas con que pasar la noche a cubierto y la promesa de más si al día siguiente va a visitarlo a su casa junto a su madre. Toda la familia del bienhechor se suma sin dudarlo al arrebato de caridad hacia el cojito y su pobre madre. De este modo acabarán siendo las piadosas víctimas del pícaro cojito, que solo tiene en el pensamiento dar rienda suelta a su golfería.

  • Imagen de cubierta El retrato y el pañuelo 1900EchegarayLa Ilustración ArtísticaSituación dramática

    Cuento donde se confrontan los valores de un adulto de alta sociedad con los de un golfo callejero.

    Es día de revolución. Las calles de la capital se llenan de barricadas y gritos llenos de violencia contra el poderoso de ayer. Defenderlo requiere de mucho valor, heroísmo o abnegación. Pero no es el caso de uno de sus protegidos, a pesar de que es a ese hombre a quien debe su posición, nombre y riqueza. Así es que se debate ante el dilema de dar la cara por él o renunciar a su relación, simbolizada en un gran retrato del gran hombre que tiene sobre la chimenea. Su decisión contrasta con una segunda escena, donde Pesquis, un chiquillo miserable, golfo callejero que se gana la vida robando pañuelos a los señores en un gran paseo, se encuentra ante la tesitura de ayudar a su compañera teniendo para ello que delatarse.

  • Imagen de cubierta Cómo murió Napoleón 1882Cuento de NavidadLa Ilustración ArtísticaOrtega Munilla

    Cuento trágico de Nochebuena que critica la gestión de los asilos infantiles.

    Esta es la historia de un niño de diez años que se gana la vida vendiendo churros y sin robar a nadie. Se trata de un Napoleón honrado y respetable, aunque responsable de ciertas picardías como apedrear perros, echar mazas a las mujeres o silbar a los cocheros del tranvía. En ocasiones va acompañado de Curro, Currito y Curruelo, jóvenes militares que suelen darle el sobrante de sus ranchos cada noche. Ellos son los que le dicen, al verlo el día de Nochebuena con una bandeja llena de churros, que no venderá ni uno. Obstinado, el niño lo intenta, aunque sin éxito. Ya de noche, atenazado por el hambre, gasta las pocas monedas de cobre que tiene en el bolsillo en copas de aguardiente. Después, con el frío arreciando, Napoleón camina con la modorra del borracho hacia el cuartel…