Ganso y Pulpo

Catálogo ◉ Inocencia

Ordenar por A → Z | Z → A | 2017 → 2010 | 2010 → 2017

  • Imagen de cubierta Un borrón 1896La Ilustración ArtísticaSituación dramáticaZahonero

    Cuento donde el desliz adúltero encuentra su perdón por analogía con un fallo infantil.

    Enriqueta está afligida, llora mientras ve a través de la ventana a su anciana madre paseando por el jardín y a su joven hija correteando cerca de ella. Ninguna de las dos teme que ninguna desgracia pueda venir a empañar la felicidad que sienten. Pero Enriqueta llora, pues su marido la ha ofendido con una vergonzosa deslealtad. No obstante, pretende mantener su pena oculta unos día más, pues no quiere fastidiar el cumpleaños de la abuela. Precisamente para esta ocasión, la pequeña niña escribe una carta a su abuela, mas un borrón va a echar por tierra todo el esfuerzo de su inocencia.

  • Imagen de cubierta La corrida 1882La Ilustración ArtísticaMartínez PedrosaSátira

    Cuento donde un niño de una familia pobre y analfabeta acude por primera vez a la barbarie de una corrida de toros.

    En uno de los barrios bajos de Madrid viven Eulogio y Norberta junto con sus dos hijos: Felipín, que cuenta ocho años pero aún no va a la escuela, y un niño de pecho. Asfixiados y envilecidos por la pobreza, con pocas pertenencias para empeñar, reciben una limosna del Refugio. Lejos de emplearla para aliviar sus deudas y llenar sus estómagos, no dudan en gastar lo recibido en ir a una corrida de toros. Esta es la primera a la que asiste Felipín, cuya inocencia se ve corrompida por la vileza y la sangre del espectáculo. Al día siguiente, la familia ve una pendencia de honor entre dos vecinos en plena calle y el niño, tras su experiencia, entiende que debe festejar la barbarie, mientras su pequeño hermano, anémico, sigue debilitándose.

  • Imagen de cubierta La niña perdida 1885La Ilustración ArtísticaSituación dramáticaZahonero

    Cuento donde la inocencia infantil se ve corrompida por la conducta de sus mayores.

    Federe, hijo del conde de Lupus, es un niño siempre palpitante de expansiva alegría. Una noche, su padre le invita a ir a los jardinillos, dándole una peseta y concediéndole libertad para correr a su antojo y asistir a una función de «Fantoches». Así pues, ambos salen para allá junto al perro Moro. Mientras el conde pasea tranquila y solemnemente con otros personajes, mostrándose ante las gentes como corresponde a su nombre, Federe se topa con una niña que, parada y llena de miedo, no se atreve a dar un paso ante su perro y rompe a llorar. Consigue calmarla, ofreciéndose a llevarla hasta su madre. No obstante, la custodia de la niña es responsabilidad de una tal Lola, de quien teme sus castigos físicos. Federe y la niña perdida congenian, comparten merengue y asisten juntos a la función teatral. A la salida, se encuentran con el conde de Lupus, a quien la niña reconoce como su papá flamenco, el que hace regalos a Lola. Confuso en principio, emplea su autoridad para desacreditar a la niña. De vuelta a casa, Federe sigue preocupado y sin comprender, mientras su padre vaticina que se trata de una niña perdida. Los breves instantes de libertad de los niños quedarán siempre en la memoria.