Ganso y Pulpo

Catálogo ◉ Vanidad

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  • Imagen de cubierta Un buen partido 1883La Ilustración ArtísticaLustonóMetafísica

    Relato de prisma sociológico que aborda el concepto de «ser un buen partido».

    En este texto, Eduardo de Lustonó articula literariamente sus reflexiones acerca de un extendido concepto social: «qué es ser un buen partido». Un somero análisis le permite percibir que no solo parece que los aspectos morales, éticos y estéticos no priman en la ecuación, sino que muchas veces se da valor a sus contrarios. Los bulevares de París, los paisajes del Rhin, las casas de baños, los destinos predilectos para veranear, los sastres y las modistas que campean por Europa, los espectáculos teatrales… Todo ello es lo que importa realmente en un mundo donde el amor es una quimera, donde solo el cariño parece fundamental para ser feliz junto a alguien. Siendo esto cierto, ¿por qué no elegir como pareja a un hombre viejo, feo y con la billetera repleta?

  • Imagen de cubierta La mesa redonda 1883La Ilustración ArtísticaMartínez PedrosaSátira

    Sátira de la sociedad vanidosa que coincide en los establecimientos balnearios sin más afán que el de figurar.

    Es temporada de baños, la moda imperante hace que en ellos se junte la considerada flor y nata de la sociedad, como así ocurre en el Gran Hotel de una de las playas del norte del país. Ahí, alrededor de una mesa redonda, se juntan para comer y conversar los bañistas. Todos ellos parecen tener un claro punto de conexión, pues ninguno de los personajes presentes deja escapar la ocasión brindada para regalarse en los chismorreos o en quejarse ostensiblemente del servicio y así subrayar su posición dominante. La superficialidad y la vanidad están servidas alrededor de la mesa redonda del establecimiento que, en este relato, se presenta como trasunto de la vida social, a la cual todos llegamos, pobres o ricos, para amarnos y aborrecernos, para después desaparecer y no vernos más.

  • Imagen de cubierta El gusano de seda 1881Los Lunes de El ImparcialOrtega MunillaSituación dramática

    Relato donde el gusano de seda sirve como motivo para criticar la actitud de las mujeres mundanas.

    Con una escritura muy consciente de sí, Ortega Munilla comienza este relato, al que subtitula «Fantasía», con un rumor de hojas destrozadas, con un roer de mil millones de pequeños dientecillos, con un gusano de seda comiendo. Este rumor evoca en la memoria la imagen de una bella dama elegante, voraz en la mesa de un hotel, con su vestido de seda. Se trata de una mujer que ha vivido devorando caudales ajenos. Su recuerdo lleva al narrador a lamentarse por aquellas pobres mujeres que en aras de la vanidad han entregado su honra. Finalmente, da conclusión al texto una sucesión de retazos de pensamiento, trozos de frases, restos de ideas, recortaduras de sueños, principios de remordimientos… todos ellos ocasionados por el gusano de la seda.

  • Imagen de cubierta Las aguas 1883La Ilustración ArtísticaMartínez PedrosaSátira

    Cuento que satiriza los establecimientos balnearios de la época y las costumbres de la sociedad burguesa acomodada.

    Julia es joven, bella y elegante. Tiene por amiga y confidente a su prima Zoa y por marido a un viejo negociante y propietario, apellidado Romeo, que no tiene otro objetivo en el mundo que satisfacer todos los caprichos de su mujercita. Un día, azuzada por su prima Zoa, que amanece, anochece y trasnocha en su casa, Julia plantea a su marido la necesidad de ir a tomar las aguas del balneario de Mejoranza, uno de los lugares donde se dan cita en verano las familias más reconocidas de la buena sociedad. Tocado en su fibra, el marido accede a asumir el gasto y dejarlas marchar. Sin embargo, un lío amoroso latente hace enfermar verdaderamente a la muchacha. Desde entonces, cada año busca el fin de sus problemas en otros balnearios, sin encontrar en sus aguas la vitalidad perdida. Finalmente, su marido la lleva a Trillo, un poblacho de vetustas aguas donde se da cita una sociedad más campechana y humilde, polo opuesto de Mejoranza…

  • Imagen de cubierta Reuniones de confianza 1887La Ilustración ArtísticaLarraSátira

    Cuento que satiriza la costumbre de las reuniones de confianza de la clase media.

    El empeño de la clase media en querer ser aristocracia —o cuando menos aparentarlo— da lugar a una serie de reuniones de confianza donde unos pocos familiares y amigos son recibidos para charlar, jugar a algún juego de sociedad que se ha puesto de moda y tomar un chocolate antes de marchar. Así lo hacen los señores de Pérez, cuya reunión de confianza es cada lunes y que, a la hora de hacer la lista de invitados, sus faltas materiales les impiden recibir a gente de cumplido. Las invitaciones son siempre verbales e improvisadas, los juegos son comprados días antes del evento sin saber muy bien en qué consisten y la criada recibe órdenes a las que no está acostumbrada en su día a día. Al final todo queda preparado, con tanto esmero como ahorro, para celebrar su primera reunión de confianza.

  • Imagen de cubierta La mujer pedante 1874El Periódico para TodosSátiraWilson

    Cuento que satiriza con fin moral la actitud pedante de una mujer durante un viaje en tren.

    Los pasajeros del tren para Andalucía se encuentran ya instalados y, preparados para el inicio del viaje, esperan en la sala de descanso de la primera clase. Ahí llega una señora de cuarenta años, que si bien conserva aún rasgos de una juventud hermosa, resulta ridícula en su traje, mucho más apropiado para una veinteañera que para una dama de su edad. Antes de que el tren se ponga en marcha, pide a su criado que le dé su anteojo, su álbum, sus libros, su estuche y su caja de pinturas. Transcurridos unos cuantos kilómetros, a la altura de Aranjuez, inicia una conversación con su vecino donde la señora va dando muestras de una evidente pedantería, vanidad y oquedad. Su discurso no da para mucho; ni siquiera en tiempo, pues su parada es mucho más próxima de lo que cabía esperar.

  • Imagen de cubierta La carrera del mundo 1899IrisSilesSituación dramática

    Cuento donde las experiencias de dos hermanos demuestran que el éxito se alcanza antes por la vanidad que por el mérito.

    Cuando Fortunato llega desde el pueblo a Madrid y visita la casa de su hermano Gaspar no puede evitar quedarse profundamente sorprendido. Siendo Gaspar un verdadero sabio con muchos años de carrera a su espalda, esperaba encontrárselo nadando en oro, pues ¿no es lo lógico que su posición correspondiera a su mérito? Nada más opuesto a la realidad. Visto lo visto, Fortunato comprende cuál es el camino que debe seguir en su carrera para granjearse riquezas y comodidades en el menor tiempo posible. Para ello no necesita ninguna ciencia, ninguna habilidad que no sea la de saber buscarse la vida. Fortunato no se guía por el mérito, sino por el favor. Y de esa manera consigue en tan solo un mes tener todo lo que desea, incluido un destino y una chica joven y guapa como futura esposa.

  • Imagen de cubierta El hombre-espejo 1883ColoradoLos Lunes de El ImparcialSituación dramática

    Cuento donde se propone la adulación como único medio de sobrevivir al egoísmo imperante en la sociedad.

    En este texto, toda una declaración de intenciones, dos amigos se encuentran en la calle tras varios años sin verse. Es el momento de ponerse al día. Resulta que Federico, tras la muerte de su padre, acosado por la necesidad, decidió volver a Madrid con el firme propósito de realizar sus ilusiones de siempre: vivir de su trabajo, ejercer la carrera y hacer valer sus méritos. Sin embargo, ni encontró trabajo, ni demostró sus méritos a pesar de aguantar tres años de meritorio sin sueldo —los becarios de entonces— en un despacho de abogados. Al borde de la miseria, optó por buscarse un empleo a través de los contactos de su red social, donde cada persona desemboca en una nueva. Fracasado este nuevo intento, entregado a la desesperación ociosa descubre el modo de conseguir una posición. Es así cómo se convierte en el hombre-espejo.

  • Imagen de cubierta Original, moral y de actualidad 1883BarreraLa Ilustración ArtísticaSátira

    Sátira donde el ingenio de un articulista pone de manifiesto la vanidad imperante en la sociedad.

    Un articulista saca a relucir su ingenio ante las demandas del editor, que quiere un texto acerca de asuntos de actualidad, rebosante de originalidad en la forma y con un fondo altamente moralizador. Dadas las consignas y periódico en mano, el articulista visita a tres personas del pueblo a partir de las noticias del día. El suicidio de una joven le lleva a conocer los entresijos de su historia, relatada por una vecina; la velada artística en casa de una conocida familia aristocrática es contrastada con las impresiones de un amigo asistente; y el funeral de un hombre generoso, vacío a pesar de las expectativas, se justifica en las palabras de un monago. Las tres historias, hechas una, dan cuenta del motor vanidoso y vacuo de la sociedad.

  • Imagen de cubierta El muñeco 1886La Ilustración ArtísticaSituación dramáticaZahonero

    Cuento donde el amor familiar y el trabajo triunfan sobre la vanidad.

    Un hombre se repone de un repentina cefalalgia en el piso superior de una tienda de juguetes. Ahí, olvidado por un momento de sus preocupaciones adultas, se dedica a observar las delicias infantiles que le rodean. Entre todos los juguetes hay uno que llama poderosamente su atención por la antipatía que en él despierta. Se trata de un muñeco parecido a los señoritos de la sociedad, con un bastón y un ramo de flores en sus manos. Al apretar un botón, el muñeco dice con voz de polichinela una ridícula frase de presentación. A partir de él, se reconstruye su historia, que esconde la de una familia trabajadora y bondadosa donde ocupa especial posición un joven de talento a quien no se brinda una primera oportunidad en el mundo laboral.