Ganso y Pulpo

Catálogo

  • Imagen de cubierta La mosca

    Cuento donde una casual mosca da pie al destino fatal de un joven crápula.

    Esta es la historia del joven Andrés, crápula que, becado por su tío del pueblo, se encuentra en Madrid doctorándose en carambola y ruleta mientras el otro cree que lo hace en las dos ramas del Derecho. Así, mujeriego y jugador, acaba perdiendo la noción del tiempo y, estancado en tercero de leyes, promete a su tío por carta que se casará después de doctorarse con la muchacha del pueblo que él le propone. A ello se suma una extraña casualidad, encarnada en una mosca entintada que dibuja un bello perfil en una de las hojas en blanco donde el pretendía escribir sus poesías. La curiosidad inicial da pronto lugar a una obsesión enamoradiza. Lo que Andrés ignora es que esa mosca ha puesto en marcha su fatal destino, pues buscando desesperado su ideal no hace otra cosa que huir de él.

  • Imagen de cubierta Caridad del bronce

    Cuento decadentista y misántropo protagonizado por un cañón de artillería.

    José de Siles, adalid de la descripción y voz del desasosiego bohemio, narra aquí la historia de un cañón de artillería que, convertido en héroe por los hombres en aras de los mayores despropósitos contra la humanidad, acaba dando cuenta de una misantropía de la que solo la infancia podría ser redimida. En este «episodio de la vida militar», la desesperanza y la fatalidad existencial del hombre se ven corroboradas tanto en los acontecimientos reales como en el plano del subconsciente, a medio camino entre el sueño y la alucinación acústica del narrador.

  • Imagen de cubierta El aficionado

    Cuento de adulterio protagonizado por un usurero amante de los toros.

    Don Braulio Quiroga es un usurero casado con Petra, una hermosa malagueña de veintitrés años a la que contagia su pasión por el mundo del toro. Mucha más pasión incluso una vez que entra en sus vidas el matador Juan el Serrano. El ingenuo marido, burlado en las inmediaciones del burladero, tiene un lugar privilegiado para lucir la esplendorosa cornamenta que le han regalado.

  • Imagen de cubierta Música del porvenir

    Cuento que narra la historia de dos amantes románticos antes y después de enfrentarse a la realidad.

    La historia de amor romántico de Gallardía y Cristóforo se basa en el más alto ideal de la pureza, descendiente directo del arte de la música que él tañe con su Stradivarius. Una partitura escogida al azar, titulada Ayer. Hoy…, les lleva a corroborar sus exaltados y castos sentimientos. Su reencuentro veinte años después, a la luz de la experiencia de la realidad y sus circunstancias, da pie a una nueva interpretación de la misma pieza por parte de los viejos amantes.

  • Imagen de cubierta El sombrero blanco

    Un sombrero blanco es el vehículo de un equívoco marcado por los celos.

    Lo que había de ser la asistencia a una función de comedia mágica en el Teatro Español acaba dando lugar a un auténtico misterio fuera del escenario: el tío Benigno ha ido a por las entradas con un sombrero negro y ha vuelto con uno blanco. Los celos de la tía Joaquina embrollan la situación hasta el punto de hacerse necesario abandonar la sala antes de que caiga el telón para comprobar si su marido ha visitado a la mujer de un compañero de trabajo, tal y como ella sospecha. Tras un intenso cruce de reproches entre las dos esposas y sin poner en claro lo sucedido, deciden ir todos hasta la casa de los primeros, que es de hecho el lugar donde se ha producido el cambio de sombreros. Ahí conseguirán resolver el misterio, no tan sobrenatural como en principio aparentaba.

  • Imagen de cubierta El ciego de Bellver

    Leyenda balear donde la confluencia de cetrería y adulterio acaba cegando al marido burlado.

    En esta leyenda balear, ambientada en el año 1411 y protagonizada por los castellanos de Bellver, confluyen cetrería y adulterio. Mientras la mujer, Berta de Moncada, y su amante, Teobaldo de Gantelme, se encuentran cegados por su pasión; el marido burlado, Guillermo de Fontanill, acaba cegado no sólo por su despecho…

  • Imagen de cubierta La hoz

    Leyenda montañesa donde la hoz es elemento y símbolo maldito.

    Esta leyenda, ambientada en una remota esquina del cantábrico, da cuenta del diabólico maleficio que cae sobre el próspero futuro de un joven matrimonio, honesto y trabajador. Rabia, locura transitoria, dinero… Muchos son los móviles que, lejos de la siembra, ponen en movimiento a la hoz.

  • Imagen de cubierta ¡Un melón!

    Relato de humor donde la azarosa recurrencia del melón alcanza el absurdo.

    El protagonista de este brevísimo relato, cansado de los plantones de sus amigos cuando los invita a su casita de campo de Leganés, opta por invitar a su primo de tal manera que este no se puede negar. Para tal ocasión, manda preparar una frugal comida, suficiente para los dos. El invitado, como suele ocurrir aún a día de hoy, tiene el detalle de traer el postre. Sin embargo, esto no será suficiente…

  • Imagen de cubierta Los calamares

    Cuento donde el calamar se define, por pura casualidad, como leitmotiv de desgracia vital.

    Las supersticiones, en el marco de la experiencia casual, parecen adquirir un sentido más profundo, dotando así de misterio y predestinación algo que en primera instancia es banal y prejuicioso. En el caso concreto de este relato, el causante de todos los males del narrador son los calamares, como bien demuestra con su relato. En él da cuenta de cómo este animal, que ya de por sí le asquea por principio, ha hecho su aparición en cada uno de los momentos culminantes de su vida con nefastas consecuencias. De esta manera, las pellas infantiles, el amor secreto de la juventud, la celebración del día de su matrimonio… son momentos completamente mancillados con la presencia de los calamares y su tinta.

  • Imagen de cubierta ¡Su retrato!

    Cuento donde el perturbador retrato de una mujer, encontrado por casualidad, representa las desgracias del narrador.

    La inocencia bien puede representarse en España con la fe ciega de los niños en la existencia de los Reyes Magos. Por ello mismo, bien puede considerarse la asunción de su falsedad como una muestra de la pérdida de dicha inocencia. En el caso del narrador de este cuento, ese momento se vio marcado por una extraña casualidad: la aparición de un ladino retrato dentro de la gramática de Hornero que le trajeron sus majestades de Oriente en su última visita infantil. Desde entonces, la casualidad quiso que cada vez que acontecía un suceso pernicioso al narrador de esta historia, el retrato siempre estaba ahí presente para celebrarlo. Con el paso de los años, este retrato acaba obteniendo una significación ajena a la lógica y teñida de cierto humor negro.

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