Ganso y Pulpo

Catálogo

  • Imagen de cubierta Historia de Gasparín Pulguilla

    Breve cuento, ambientado en la guerra de Cuba, que pone de manifiesto la heroicidad del anónimo soldado español.

    Aprovechando un momento de descanso en el frente de guerra, el sargento Muñana pide a Gasparín Pulguilla que relate de una vez por todas las peripecias de su vida, puesto que siempre anda diciendo que para historia la suya. Así pues, anteponiendo el aviso de que se trata de unos lances que pueden hacer llorar, comienza Gasparín Pulguilla a contar la historia de su vida. Es esta plenamente sencilla, sustentada en la tranquilidad de una vida miserable de barraquista, mendicante y alejada de toda ambición cultural. Sumamente preocupado por no dejar una buena pensión a sus padres en caso de morir, es su historia, así como su físico, mínima, diminuta, sin complejidades; lo cual contrasta, sin duda, con su valor, arrojo y heroicidad finales.

  • Imagen de cubierta El muñeco

    Cuento donde el amor familiar y el trabajo triunfan sobre la vanidad.

    Un hombre se repone de un repentina cefalalgia en el piso superior de una tienda de juguetes. Ahí, olvidado por un momento de sus preocupaciones adultas, se dedica a observar las delicias infantiles que le rodean. Entre todos los juguetes hay uno que llama poderosamente su atención por la antipatía que en él despierta. Se trata de un muñeco parecido a los señoritos de la sociedad, con un bastón y un ramo de flores en sus manos. Al apretar un botón, el muñeco dice con voz de polichinela una ridícula frase de presentación. A partir de él, se reconstruye su historia, que esconde la de una familia trabajadora y bondadosa donde ocupa especial posición un joven de talento a quien no se brinda una primera oportunidad en el mundo laboral.

  • Imagen de cubierta La niña perdida

    Cuento donde la inocencia infantil se ve corrompida por la conducta de sus mayores.

    Federe, hijo del conde de Lupus, es un niño siempre palpitante de expansiva alegría. Una noche, su padre le invita a ir a los jardinillos, dándole una peseta y concediéndole libertad para correr a su antojo y asistir a una función de «Fantoches». Así pues, ambos salen para allá junto al perro Moro. Mientras el conde pasea tranquila y solemnemente con otros personajes, mostrándose ante las gentes como corresponde a su nombre, Federe se topa con una niña que, parada y llena de miedo, no se atreve a dar un paso ante su perro y rompe a llorar. Consigue calmarla, ofreciéndose a llevarla hasta su madre. No obstante, la custodia de la niña es responsabilidad de una tal Lola, de quien teme sus castigos físicos. Federe y la niña perdida congenian, comparten merengue y asisten juntos a la función teatral. A la salida, se encuentran con el conde de Lupus, a quien la niña reconoce como su papá flamenco, el que hace regalos a Lola. Confuso en principio, emplea su autoridad para desacreditar a la niña. De vuelta a casa, Federe sigue preocupado y sin comprender, mientras su padre vaticina que se trata de una niña perdida. Los breves instantes de libertad de los niños quedarán siempre en la memoria.

  • Imagen de cubierta La locura por lección

    Cuento donde un médico idea un plan para que su paciente recupere la autoridad en su casa.

    Una sombra de tristeza se cierne sobre la amplia casa ginebresa de Urbano Pelles. La razón se encuentra en el periódico de la mañana, entre cuyas noticias se encuentra la de una casi cierta e inmediata quiebra financiera. La hipocresía social está a punto de disfrutar de su destierro en la forma de «pobres gentes». La alarma alcanza al médico Caramero, buen amigo del padre de familia, que pronto lo tranquiliza, garantizando la buena gestión de su riqueza, que contrasta con la que hace de su propia familia. Y es que a causa de su blandura de carácter, pura bondad, no puede sobreponerse ni a los caprichos de su mujer e hijas, ni a las pasiones de su joven hijo. El médico tiene un plan para poner remedio al problema… A partir de él se valora si la fuerza de autoridad debe proceder del miedo o de la bondad.

  • Imagen de cubierta Tanita la Bolera

    Relato que pone de manifiesto los estragos del alcoholismo.

    En la ciudad de Ávila, don Claudio vive bebiendo y viviendo bebe. Tanto es así que los niños le gritan borracho mientras danzan a su alrededor y no hay perro que no le ladre al paso. Sumido en una existencia donde ve fantasmas en vez de realidades, se queda dormido junto a una fuente a las afueras de la ciudad. Hasta allí llegan, precisamente, unos titiriteros entre los que se encuentra Tanita la Bolera, muchacha que fue sacada de Ávila por otro feriante que quiso librarle así de las palizas que le propinaba su madre. Su padre, desconocido hasta entonces, resulta ser don Claudio. La historia plantea entonces la posibilidad de redención para el borracho ante el reencuentro con su hija no reconocida.

  • Imagen de cubierta Begolini, el músico errante

    Relato de la historia de amor platónico entre dos jóvenes inocentes unidos por la música.

    La razón de ser de la obra de caridad de una duquesa se encuentra en su amor platónico con un joven arpista pobre y vagabundo llamado Rafael Begolini. Aquí se relata la desventurada historia de cómo ambos, a través de la música y del arpa, unen sus almas inocentes hasta el momento en que el azar vuelve a separar sus caminos.

  • Imagen de cubierta La inquisidora

    Cuento donde se confrontan el mundo de las letras con el del campo.

    En el remoto pueblo de Barquisancho vive Celedonia, viuda devota con dos hijos: uno entregado al mundo natural, trabajador de la tierra; y otro entregado al mundo intelectual, siempre inmerso en sus lecturas. La confrontación entre ambos no preocupa a la mujer, que los ama plenamente y sin distingos. Precisamente de ese amor surge su vena inquisitorial…

  • Imagen de cubierta Una chispa de la fragua

    Cuento en que el amor verdadero se impone a la galantería materialista.

    Carmencilla, la hija del carpintero, se ha puesto de muy buen ver. Maricuela no puede soportarlo y, envidiosa, la calumnia… aunque algo de cierto hay en eso de que se le pudo ver acompañada de un galante señorito. Gonzalo, herrero enamorado, trabaja en la fragua sin apartar su pensamiento de ella y de lo que de ella cuentan… Las nubes cargadas de lluvia serán la guía afortunada de su historia.

  • Imagen de cubierta Los señores de Pipiripí

    Cuento moralista que lamenta la corrupción que operan los periódicos sobre la inocencia infantil.

    El amado y amante padre que narra esta historia ensalza la inocente y felicísima moral {dulce, segura, optimista} de su hija, representada por el devenir de su familia de muñecos. Esta felicidad familiar se verá sin embargo amenazada y corrompida por las tragedias de la vida de que se nutre con avidez la prensa diaria…

  • Imagen de cubierta El sermón de las espigadoras

    Cuento de talante cristiano que aboga por la fraternidad y la asistencia al pobre.

    El anciano cura de Valleespinar cuenta a los muchachos del pueblo —jóvenes y ricos— cómo se las ingenian las hormigas con el grano justo cuando estalla una gran disputa en el prado. Los vecinos de Pintobajo vienen a reclamar un injusto débito tradicional. Antes de llegar a las manos, el cura expone sus argumentos franciscanos de fraternidad y asistencia a todo pobre hermano.

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