Ganso y Pulpo

Catálogo

  • Imagen de cubierta El muerto al hoyo

    Cuento que aborda algunos posibles finales del amor romántico.

    Esta es la melancólica historia de dos jóvenes enamorados que comparten su tiempo en citas supervisadas por una nodriza siempre que pueden. Nunca son más dichosas sus almas que cuando se llenan del júbilo de estar juntas. Mirando por la ventana de ese cuartito, envidian la suerte de las palomas, que disfrutan de su amor en libertad. Sobre todo envidian la suerte de un palomo al que apodan como Favorito, que comparte las delicias de su amor con una blanca paloma. Sin embargo, una tarde en que se avecina tormenta, un cruel cazador mata por diversión a la paloma. La reacción del palomo predilecto ante esta desgracia, aviva el sentimiento de los celos en la joven muchacha, triste al comprobar lo rápido que el viejo amor ha sido relegado al olvido.

  • Imagen de cubierta Salir por la puerta de los carros

    Cuento que narra la procedencia del dicho estudiantil que le sirve de título.

    En este relato se da cuenta del origen del refrán estudiantil que le sirve de título. La historia nos lleva hasta Alcalá y se remonta a los años universitarios de un joven llamado Alonso de Ontiveros, mucho más propenso al libro desencuadernado que es la baraja de naipes que al estudio de los volúmenes destinados a darle formación académica. Lejos de las aulas, vive gracias a la simpatía y/o temor que despierta en sus compañeros. Teniendo duros los puños y la navaja siempre disponible, vive de los paquetes con dinero o alimentos que llegan a los estudiantes desde sus casas paternas. La única burla que sería posible hacerle radica en el fallo negativo del tribunal de catedráticos. Sin embargo, Alonso la evita no presentándose nunca a ningún examen. La llegada de un estudiante avispado que quiere quitarle el puesto coincide con su enamoramiento de una joven rica que le pide títulos para casarse. De este modo Alonso llega por fin hasta el tribunal. Los estudiantes esperan su salida para abuchearlo. Pero Alonso no sale…

  • Imagen de cubierta El pescado de oro

    Cuento pesimista donde la salvación fortuita de una familia desgraciada llega demasiado tarde.

    En un pueblo de la costa cantábrica vive Escolástica junto a su hijo Juanito, de cuatro años, y una inocente niña de apenas unos meses de edad. La reciente muerte del cabeza de familia en el mar, que solo devolvió su bote destrozado, los tiene sumidos en el hambre y la miseria. El pequeño procura cada noche conseguir algún pez olvidado en las orillas de la playa, mas siempre sin fortuna. Poco a poco, la madre va perdiendo sus fuerzas. Sin embargo, una noche de terrible tormenta todo parece dispuesto a cambiar. El pequeño Juan, decidido, sale a la playa y su sagacidad es premiada con un rodaballo de dorados reflejos. La madre decide que lo mejor es venderlo, pero en su último aliento, el pez acaba en las llamas de la lumbre. Jugando Juan con sus despojos, encuentra en él una preciosa sortija. ¿Es quizás el fin de la miseria de esta desgraciada familia?

  • Imagen de cubierta Los dos viejos

    Cuento donde el amor y la juventud consiguen imponerse a la envidia y la vejez.

    En el barrio de Chamberí viven dos ancianos. Por una parte está don Celestino, jovial y siempre alegre, como un niño ante un juguete. Por la otra don Baltasar, doce años menor, siempre feroz, colérico y de mal humor. El primero tiene por nieto a Juan. El segundo por sobrina a Ángeles. Los dos jóvenes se aman con verdadero amor. Sin embargo, don Baltasar se opone enérgicamente a sus relaciones. Don Celestino, ansioso de ver feliz a la pareja, opta por interceder, aunque sin éxito aparente. No obstante, con sus palabras consigue remover la conciencia de su vecino. Pasado un tiempo, estando don Celestino en su lecho de muerte, recibe la visita de don Baltasar, incapaz de dejarlo marchar sin haber sostenido antes con él unas últimas palabras.

  • Imagen de cubierta La piedad del mármol

    Cuento donde el mármol se demuestra más compasivo que los hombres.

    Una mujer se encuentra pidiendo limosna bajo la estatua de un santo cerca de la catedral. El resto de mendigos le han indicado que ahí pueden conseguirse buenas limosnas. Sin embargo, el clima no acompaña al espíritu religioso de las gentes de la ciudad, que prefieren por lo general quedarse en casa. Los pocos que pasan por su lado no atienden a sus súplicas. Hambrienta y desvalida, recuerda los días en que era una dama rica y egoísta, pensando que quizás su situación actual es un castigo a sus desmanes pasados. En el último momento, se levanta un fuerte viento que hace que las ramas de los naranjos se enreden con lo alto de la estatua con tal fortuna que un ramo cargado de naranjas cae en el regazo de la desventurada. Un guardia y un sacerdote decidirán la fortuna de su día.

  • Imagen de cubierta Las veladas de San Juan

    Artículo que da cuenta de algunas de las leyendas que circulan a propósito de la noche de San Juan.

    En el presente texto, más artículo que cuento, Torcuato Tárrago y Mateos se sumerge en el origen y etimología de las verbenas. En su hipótesis liga su origen al de la planta de mismo nombre, que si bien en un principio hacía volar a las brujas y preparar conjuros a los hechiceros, pronto se convirtió en talismán de jovencitas en busca de novio o viejos ansiosos de salud. La planta, normalmente buscada en la noche de San Juan, queda propuesta así como origen nominal del evento. Después pasa a mencionar algunas de las tradiciones legendarias atribuidas a la señalada fecha que celebra el solsticio de verano. De este modo, se habla de las apariciones de la Taragontia, de la Reina Mora (que tanto puede conllevar la muerte como el casamiento) o del ejército de Bernardo del Carpio. Pasada la época de los fantasmas, se propone celebrar el día en honor de la hermosura de las muchachas.

  • Imagen de cubierta Carmelita

    Cuento donde una joven huérfana protege a su prometido ante los soldados invasores.

    Carmelita, huérfana desde los doce años, es conocida en el pueblo de Fontaine-Raoul, como la Virgen de Vendôme. Si bien el sobrenombre le viene dado por su extrema belleza, lo cierto es que sus cualidades morales bien podrían valerle también este apodo. Habiendo hecho siempre caso omiso a galanes y pretendientes, se acaba enamorando de Mauricio, un humilde y honrado vecino, hijo de un viejo carpintero. El día en que este debía partir a enfrentarse a los alemanes en la guerra franco-prusiana, se decide a declarar sus sentimientos de amor a la joven, que promete esperar a su retorno para casarse. Como símbolo de su amor y arcano de protección, le da una cruz heredada de su madre. Tras larga espera, Mauricio vuelve al pueblo herido de gravedad. Ambos intentarán protegerse del enemigo, cuando los hulanos invaden su pueblo.

  • Imagen de cubierta El hombre de la levita verde

    Cuento donde la superación de los celos resulta imposible.

    José Luis, hombre sevillano con un negocio ferretero consolidado y varias fincas en posesión, tomó por esposa a una joven cordobesa llamada Camila. De ella estaba tiernamente enamorado y, desde su enlace, escarabajeábale el deseo de dejar el comercio e ingerirse en otra esfera social. Sin embargo, se contuvo. Procuraba satisfacer todos los gustos de su esposa, que no era exigente, aunque sin conseguir dejarla embarazada en los dos primeros años de matrimonio. José Luis, siendo sumamente celoso y arrebatado de genio, al no deslizarse Camila en lo más mínimo, dejaba dormir en él sus violentas pasiones. Así pasaba la vida hasta que un día aparece en su negocio Enrique, un viejo compañero del colegio francés que tornaba a Sevilla como indiano fracasado. Muerto de celos, acaba por pagarle su viaje de vuelta a América y así alejarlo de su mujer, que por fin da a luz un hijo. Desde entonces su vida consiste en luchar contra la sospecha, frustrando su liberación la más inesperada casualidad.

  • Imagen de cubierta Un alcalde de montera

    Cuento que narra las apariciones fantasmagóricas que acontecen en una posada de la costa cantábrica.

    El narrador de esta historia llega a un pueblo de la zona cantábrica por prescripción médica, pues debe prevenir los males que Madrid está ocasionando a su salud. Si bien llega con una recomendación para el alcalde, no conoce a este hasta el día siguiente, cuando ya se ha establecido en una vieja posada de la aldea. El alcalde, en su presentación, lamenta que haya elegido dicho lugar, asegurándole que por la noche es visitado por duendes. El narrador no puede evitar reírse ante semejante declaración. Sin embargo, ya en la primera noche ve un bulto blanco corriendo a las dos de la madrugada por el jardín de la casa. Revólver en mano intenta darle caza varias noches seguidas, aunque sin éxito. En la tercera ocasión casi lo consigue, quedando en sus manos una sábana y una montera. Al día siguiente han de llegar las explicaciones.

  • Imagen de cubierta La duende

    Cuento donde un viudo decide esperar la iniciativa femenina para volver a casarse.

    Tomás Fernández, el joven más rico y guapo de Carabanchel, vio morir en la flor de su edad a Tomasa Pérez, su querida esposa. Pasado el tiempo, a pesar de su juventud, fortuna y libertad, se aburría, y, mitigados los recuerdos de su primera esposa, volvió a pensar casarse de nuevo. Ante esta idea solo dos opciones se le presentaban: María, la hija del alcalde, y Pepa, la sobrina del cura. Decantado por la segunda, no se atrevía sin embargo a proponérselo por miedo a recibir unas calabazas. Es por ello que un día, ante otros vecinos de Carabanchel, defendió la tesis de que la mujer debería tener voz y voto en asunto de tan vital interés como su dicha, que por qué no ha de poder buscar novio la mujer. Dicho esto, juró no casarse sino con aquella que se sirviera de hacerle una declaración en regla. Como consecuencia de ello consigue el objetivo contrario a su deseo, pues María se torna más expresiva y afectuosa que nunca mientras Pepa, la del cura, se mostraba más seria y reservada que antes. Solo una última acción puede hacerle lograr el amor del viudo.