Ganso y Pulpo

Catálogo

  • Imagen de cubierta La condesita

    Cuento donde la desgracia hace que una muchacha cambie la vanidad por la virtud y el amor filial.

    La historia de la condesita Ernestina de Bley sirve a la baronesa de Wilson para ilustrar que no existe escuela más instructiva que la desgracia y que las revoluciones, si bien amenazan con desquiciar el orden racional establecido con el ímpetu de las rencorosas pasiones, en ocasiones los sentimientos y las ideas de los que caen perduran en tanto que imperan en sus corazones. Este es el caso de esta joven aristócrata de la Francia revolucionaria que, en el marco de unas circunstancias sumamente adversas, obligada a dejar todo el lujo material y emigrar a Inglaterra sin nada, madura de tal modo que consigue dejar atrás su vanidad, dando paso a la más pura virtud y a la grandeza del amor filial.

  • Imagen de cubierta El grano de centeno

    Brevísimo relato que pone de manifiesto que en ocasiones buscar el bien trae consigo nefastas consecuencias.

    Un padre y un hijo van paseando tranquilamente. De repente, el pequeño se encuentra con una hormiga que ha de vencer un obstáculo tras otro para llevar un grano de centeno a la despensa de su hormiguero. Resolutivo, el niño decide ayudarla, cogiéndola con cuidado entre sus pequeños dedos y protegiéndola de toda adversidad. Gracias a este simple gesto, el niño consigue su propósito de hacer llegar a la hormiga sana y salva a las galerías de su hormiguero junto al pequeño grano de centeno. Sin embargo, como bien hace observar el padre que relata este suceso, el niño ignoraba en todo momento que, en ocasiones, la búsqueda del bien trae consigo consecuencias mucho peores que el mal observado inicialmente.

  • Imagen de cubierta Don Melchor y los Reyes Magos

    Cuento de Navidad donde la humildad reafirma la victoria sobre el materialismo.

    He aquí un cuento de extrema humildad —tanta que «no hay en toda la nomenclatura literaria un nombre que [a sus palabras] cuadre»— que relata la historia de Luisito, Perico y D. Melchor… que, con la mayor de las bondades, vienen a enseñar la vieja «lección» de que en lo más humilde se esconden en ocasiones las mayores riquezas.

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