Ganso y Pulpo

Catálogo

  • Imagen de cubierta La casa del verdugo

    Cuento donde el verdugo de Granada limpia la memoria del VI marqués de Ayamonte.

    En este relato el narrador recuerda un paseo por las calles de Granada junto a su querido abuelo, un hombre de vasta cultura y profundo conocimiento del corazón humano. Al pasar por la Chacillería le cuenta que tras su esplendorosa fachada se encuentra una antigua y tenebrosa cárcel. Tras ello, impulsado por una idea, el abuelo rodea todo el magnífico edificio hasta llegar a una caseta pegada a este por la parte septentrional. Tras la puerta cerrada se encuentra la morada del verdugo de la ciudad, Vicente Pita. Al ver el espanto del niño, el abuelo decide llamar a la puerta para que su nieto conozca en primera persona al fatídico personaje. De este modo, además de la restitución de la memoria del VI marqués de Ayamonte, se descubrirá que los verdugos también pueden ser, a pesar de su oficio, gente bondadosa.

  • Imagen de cubierta Mi amigo Godínez

    Cuento donde se contraponen el estudiante aplicado al estudio y el aplicado a la diversión.

    Pedro Pérez, ya hombre de edad, obtiene gusto al recordar sus años de estudiante, cuando su vida consistía casi en exclusiva en ser un galanteador recalcitrante, pues traer al presente aquellos recuerdos le hacen rejuvenecer. El viejo calavera no siente ningún remordimiento por su conducta en sus tiempos de mocedad, más bien al contrario. Sobre todo al recordar a otros compañeros de la facultad de Derecho, consagrados en cuerpo y alma al estudio exclusivo de las leyes. Uno de ellos era su amigo Godínez, que incluso empleaba sus horas libres en asistir a otras clases como oyente. Su tesón trajo como resultado dos carreras llenas de laureles y la pronta colocación en la universidad y en varias academias. Una vieja anécdota servirá para ahondar en este binomio antitético del estudiante aplicado al estudio y el aplicado a la diversión.