Ganso y Pulpo

Catálogo

  • Imagen de cubierta El moscardón

    Cuento donde un matrimonio de supersticiosos tiene un golpe de fortuna cuando esperaban lo contrario.

    Este relato comienza con una defensa férrea de los moscardones. Tenidos por muchos como heraldos de fatalidad y nuncios de próximas desgracias, el narrador se propone romper una lanza en su favor, demostrando no solo que nada de cierto hay en tales supersticiones, sino que incluso existen experiencias en que dichos moscardones han traído con su presencia la fortuna de algunas personas. Tal es el caso de Inés, una joven muchacha llena de supersticiones absurdas, y su marido Francisco, un joven artista que se acaba contagiando de los temores irracionales de su esposa. En el centro de sus temores se encuentran los moscardones, hasta el punto de llegar a afirmar que prefería encontrarse con un lobo que con uno de ellos. El momento crítico se da el día que queda encerrado el matrimonio con un moscardón en casa…

  • Imagen de cubierta La sinfonía infernal

    Cuento donde un compositor consigue afectar el ánimo del público aplicando a la música el experimento del doctor Ox.

    A un céntrico café de la capital que ofrece a sus parroquianos el acompañamiento musical de un piano y un violín, llega un joven artista solicitando ocupar la vancante que recientemente ha quedado frente a las teclas. Sin poder avalar sus aptitudes musicales con el nombre, se presta a dar muestra práctica de ellas. De este modo consigue el puesto para esa misma tarde. Los comentarios de los camareros a sus amigos y un suelto aparecido en el periódico de la mañana no se sabe muy bien cómo hace que el café se encuentre atestado y expectante a la hora convenida. El pianista, que aparece acompañado por un negro que porta una caja de ébano, da comienzo a su sinfonía infernal, consiguiendo que todo el público entre en un estado de sobreexcitación nunca visto. Las razones se encuentran en las enseñanzas del doctor Ox.

  • Imagen de cubierta ¡Bueno está todo!

    Breve texto en que se expone con cierto humor la preocupación por la actualidad sociopolítica.

    En este breve texto, Juan Pérez Zúñiga expone, sin perder su particular sentido del humor y sin dejar de lado sus juegos con el lenguaje, una creciente preocupación por el estado en que se encuentran las cosas. La problemática social de clases y la inestabilidad de la política europea, siempre girando en torno al eterno problema del tener o no tener dinero, centran en esta ocasión sus intereses y preocupaciones. Se pasa así de los veraneantes despreocupados ocupando todas las playas y balnearios al gremio de mendigos, del comerciante que cierra y el industrial que llora al agricultor que ya no sabe qué pensar de la propiedad, del miedo a perder lo poco que se tiene a perder la alegría de vivir.

  • Imagen de cubierta ¿Estaré predestinado?

    Cuento donde un viejo calavera acaba enamorándose y sucumbiendo al compromiso.

    Don Facundo es un solterón impenitente que, si bien ya va por los cincuenta años de edad, por su gusto no habrá visto amanecer más de seis veces en toda su vida. Desde sus tiempos de juventud siempre ha sido un hombre galante, alegre, decidor, quimerista y enamorado de las muchachas bonitas. Bien es cierto que su sueldo no le llegaba en aquellos tiempos para cumplir con todos los lujos de los que habría deseado dar cuenta. Aunque han pasado los años y su bigote ya no sea moreno y sedoso, no puede evitar fijarse en Consuelito, la vecina del cuarto cuarto. Por boca de la portera se entera de que es trabajadora y soltera, que vive sencillamente con su mamá y que son, en definitiva, gente honrada. Desde entonces no puede evitar que le ronde una pregunta por la cabeza: ¿estará él predestinado para marido?

  • Imagen de cubierta Un drama en un ascensor

    Cuento donde un encuentro de elevada tensión se produce casualmente en un ascensor.

    Julio y Daniel son amigos de largo tiempo e ímpetus verdaderos. Tanto es así que Daniel está dispuesto a ir hasta la casa de Julio, que vive en una sexta planta (sin contar entresuelo y principal) y coger el ascensor (a pesar de sus malas experiencias previas y sus males de altura) para escuchar el soneto que su amigo insomne ha escrito en honor del sulforal, con sus consiguientes rimas consonantes. Una vez ya dentro del ascensor, con este en marcha, se ve sorprendido por el abrupto saludo del ascensorista, que resulta ser el hermano de una muchacha a la que Daniel dejó abandonada prácticamente en el altar después de un noviazgo de promesas y amonestaciones. Tras una persecución a ambos lados del océano, la casualidad quiere que ambos se encuentren en tan corto espacio.

  • Imagen de cubierta Jugo de Pedriscos

    Cuento donde un médico enamorado esconde su ignorancia con un remedio fraudulento.

    Juan Varea concluyó su carrera para licenciarse en medicina en tiempos de la revolución septembrina, cuando se encontraban bastante descuidadas las enseñanzas universitarias, logrando cualquier título posible aquel que se presentara y lo pagase. De esta manera y con algo de remordimiento, se encontró ante su tío y protector como médico de poca ciencia, con gusto por hacer versos y con tendencia a ridiculizar el sentimiento religioso. Como último gesto protector, su tío le consigue un puesto en el apartado pueblo de Pedriscos de Arriba, donde al menos no se ve precisado de emplear su poca ciencia. Ahí se acaba enamorando de doña Úrsula, una joven viuda que es la mayorazga del lugar. Todo parece ir bien hasta el momento en que debe salvar de la muerte a la hija de esta, atacada de difteria. ¿Conservará entonces su embuste?

  • Imagen de cubierta De la última hornada

    Cuento que se centra en la vanidad y falta de escrúpulos de la juventud.

    Asiduo del café, el narrador de este relato, trasunto del autor, se encuentra con un joven de veintidós o veintitrés años al que considera que bien puede tenerse como ejemplar representativo de la juventud española. Este joven afirma que su único afán en esta vida es divertirse y solo divertirse. Ante sentencia tan radical, es preguntado acerca de su visión sobre el trabajo, el matrimonio, la literatura, la ciencia, el teatro, el amor a la patria y la política. Todos sus posicionamientos dejan en evidencia su completa ausencia de virtudes, su ambición egoísta y completamente vanidosa. No hay un solo aspecto vital que pueda apartarle de su filosofía lúdica y misántropa en aras del propio beneficio.

  • Imagen de cubierta Las narices de Su Alteza

    Cuento que parodia el gusto por lo medieval en la literatura romántica.

    Este relato, que constituye una parodia del gusto por lo medieval en la literatura romántica, nos lleva hasta los tiempos de Maricastaña, que casada con el Rey que rabió de feo, tienen por único producto de su matrimonio a su hija Rosalinda. Ella está apadrinada por Cardona, el principal ministro de la corte, que al cumplir ella los quince años, plantea la necesidad de casarle con un buen marido. La muchacha se muestra conforme con la idea, aunque impone dos condiciones: que su futuro marido sea joven y guapo. Desde ese momento comienzan a llegar retratos de numerosos pretendientes hasta el reino de Babia. Cardona llevará a cabo desde entonces su plan para conseguir el enlace de Rosalinda con el príncipe de una isla vecina. Solo se encontrará con un obstáculo: las dimensiones nasales del pretendiente.

  • Imagen de cubierta El Quijote de la boardilla

    Cuento donde la monomanía astronómica de un hombre es revelada por la portera de su edificio.

    El narrador de este cuento no puede evitar sentir curiosidad por el vecino que ocupa la boardilla de su edificio. Su comportamiento huraño, su única salida mensual de la casa, su vuelta a la boardilla siempre acompañado de un mozo de cuerda cargado de paquetes envueltos en hojas de periódico… Finalmente, cede a su debilidad y se decide a preguntar a su portera, única persona con la que su vecino parece tener algo de trato, para saber algo más de él. A través de las desinhibidas explicaciones de ella, podemos conocer con pelos y señales lo que don Miguel hace en la boardilla, siempre haciendo cuentas, siempre mirando al cielo con sus instrumentos, siempre completamente absorto en sus problemas astronómicos.

  • Imagen de cubierta La casa del verdugo

    Cuento donde el verdugo de Granada limpia la memoria del VI marqués de Ayamonte.

    En este relato el narrador recuerda un paseo por las calles de Granada junto a su querido abuelo, un hombre de vasta cultura y profundo conocimiento del corazón humano. Al pasar por la Chacillería le cuenta que tras su esplendorosa fachada se encuentra una antigua y tenebrosa cárcel. Tras ello, impulsado por una idea, el abuelo rodea todo el magnífico edificio hasta llegar a una caseta pegada a este por la parte septentrional. Tras la puerta cerrada se encuentra la morada del verdugo de la ciudad, Vicente Pita. Al ver el espanto del niño, el abuelo decide llamar a la puerta para que su nieto conozca en primera persona al fatídico personaje. De este modo, además de la restitución de la memoria del VI marqués de Ayamonte, se descubrirá que los verdugos también pueden ser, a pesar de su oficio, gente bondadosa.