Ganso y Pulpo

Catálogo

  • Imagen de cubierta ¡Fanatismos!

    Cuento contra las posturas radicales y sectarias que narra un crimen satánico en el Madrid de 1823.

    Con la historia que trae en este cuento Florencio Moreno Godino pretende arremeter contra el fanatismo, cualquiera que sea su especia, patriótica o religiosa fundamentalmente. En su introducción ya deja clara, además, la idea de que «las pasiones humanas siempre son y serán idénticas por más que tomen diversas formas para manifestarse». Dicho esto, nos sitúa en el Madrid de Fernando VII, en la noche del 24 de julio de 1823, en víspera de la fiesta del apóstol Santiago, patrón de España. Tras presentar el ambiente festivo de las calles cercanas al palacio real, nos situamos en el convento de religiosas del Sacramento, donde esa noche se produce el rapto de su portera. Esta es llevada a un lugar donde está reunida una secta satánica. No volverá a haber noticias de ella hasta muchos años después.

  • Imagen de cubierta Florentina

    Cuento donde la juventud y el amor son la fuerza y salvaguardia de una joven muchacha.

    En este relato seguimos por las calles bulliciosas y elegantes del centro de Madrid a Florentina. Es esta una joven muchacha de lindo talle y andar desenvuelto, que apenas ronda los dieciséis años. Ello no impide que, mientras va por la calle a entregar su bolsa de ropa limpia a una clienta, los hombres se paren a mirarla… e incluso que la sigan. Es el caso de un viejo galán con aires de militar que, a pesar de su afán seductor, es incapaz de mantener el paso sin que le arda el pecho y le dé la tos. Es el caso de otro joven, poco agraciado en su físico, que intenta tentarla con promesas de dinero y trapos. Pero a ambos da la espalda sin dudar, recordando en su fuero interno a su novio. La juventud y el amor se demuestran motores de su existencia.

  • Imagen de cubierta El paraíso de los animales

    Cuento donde un hombre hipnotiza a su criado para que se manifieste su espíritu animal.

    Este es un cuento fundado en la teriantropía, la creencia de poder adoptar el espíritu de un animal. En este caso, ello es posible gracias al trabajo de un hipnotizador. Así se lo transmite don Heliodoro al protagonista y narrador del relato. Resulta que, empeñado en conocer el ideal de cada uno de los animales, este hombre se deja hipnotizar para dejar por escrito cuáles son esos posibles objetivos esenciales. Después de haber conocido su caso y leído las notas que de ello dejan constancia, el anónimo protagonista decidirá ponerlo en práctica con su criado Perico, un muchacho recién llegado de la aldea al que ha admitido a su cargo con el fin de convertirlo en un hombre. Al ver su felicidad bajo el influjo del espíritu del cerdo, se verá impelido a incumplir su propósito inicial.

  • Imagen de cubierta La mula y el buey

    Cuento de Navidad donde el amor prevalece sobre el enfado conyugal.

    Como cuentista de ocasión, Echegaray presenta en este texto un cuento de Navidad. Enmarcado en los puros y sencillos campos de la vida rural, comienza presentando el desarrollo de la cena de un matrimonio y una anciana mujer, madre de ella, durante la Nochebuena. Por una tontería, como lo es un plato que se ha ahumado, surge la disputa conyugal, con sus malas palabras y sus gestos feos. La anciana, sin embargo, sabe cómo acabar con la fricción de sus malos temperamentos. Para ello evoca una Nochebuena de muchos años atrás, cuando ambos eran niños. Una época plagada del amor y las buenas intenciones de los inocentes y de los espíritus sencillos; con su poco de belenes y su amplio abanico de diminutivos.

  • Imagen de cubierta Astronomía casera

    Cuento donde se ridiculiza la gorronería y mediocridad de un fraile.

    En este breve relato nos trasladamos hasta el Madrid del año 1829 para conocer a un fraile franciscano llamado Padre Ruperto. Este era un hombre de unos cuarenta años caracterizado por su campechanía y dominado por sus apetitos culinarios. Tanto es así que la mesa del convento se le quedaba pequeña, hecho que le llevó a darse por convidado recurrentemente en casa de una prima suya, casada con un maestro carpintero que poco a poco se iba hartando de la gorronería del primo de su mujer. Este, durante las comidas, hablaba a la familia de Historia, ciencias, viajes y otras cosas amenas y variadas. De este modo, acabó hablando de astronomía un día en el que se esperaba ver un eclipse de luna. Era el cuarto día seguido que se sentaba a la mesa del carpintero.

  • Imagen de cubierta La cuenta de la vida

    Cuento que narra cómo un padre busca en sus ensueños comprender la muerte repentina de su hijo.

    Rosalía va una tarde al parque del Retiro con su hijo pequeño, de nombre Luisito; un niño de seis años robusto y sano. Al volver a casa el niño se queja de un dolor en la nuca y, sin que nadie hubiera esperado semejante desenlace, apenas dos horas más tarde el niño ha fallecido. Tanto su madre como su padre, Andrés, quedan sumidos en la mayor de las penas, incapaces de comprender el porqué de la muerte de su hijo pequeño. En particular, Andrés parece perder cualquier rasgo de inteligencia desde entonces, pasando los días meditabundo y como ausente, inquiriéndose a sí mismo las razones que llevan a que un humano nazca, las razones que subsisten en que muera. En uno de sus ensueños descubre el método angelical que determina la longevidad de la vida humana.

  • Imagen de cubierta La desdicha de Juan

    Cuento donde una vida miserable hace preferible la locura.

    Juan es un obrero que cada mañana debe levantarse en su buhardilla para ir a trabajar como una mula de carga a cambio de un mísero jornal que apenas alcanza para mantener vivos a sus dos hijos pequeños, huérfanos además de madre. Sin embargo, un día baja a la calle y comienza a ofrecer a sus vecinos todas las dádivas que ellos deseen pedirle, tan magnánimo y omnipotente se siente. Todos lo toman por una graciosa borrachera hasta el día siguiente, cuando la escena vuelve a repetirse. Cuando alguien, haciendo chanzas, pone en duda sus poderes sin límite, Juan le lanza un puñetazo. Llevado a prevención y examinado pronto se dictamina que el buen hombre ha perdido la razón. Así es como acaba en el manicomio y sus hijos en un asilo. Tras cuatro años de encierro un doctor consigue devolverle la razón. A cambio solo le pide su gratitud…

  • Imagen de cubierta Exposición de cabezas

    Sátira social donde cada tipo humano se corresponde con un animal.

    Don Caralampio es un viejecillo ochentón al que el cuerpo no deja de vibrarle ni por un solo momento. Pronto hace su entrada en la cafetería para tomarse una taza de café, una más del mínimo de cincuenta que él mismo recomienda tomarse cada día. A esta bebida atribuye el poder de dotar al hombre de lucidez, llegando en su caso incluso a ser el motor de su existencia, la razón de que siga vivo. Pero la cosa no queda ahí, pues asegura que, en su caso, el café le infunde de una gran claridad mental que desemboca en la llamada doble vista. Así, mientras el común de los mortales ve a los hombres como son en apariencia, él lo hace como son en realidad, viéndolos adornados de la última cabeza que tuvieron antes de su reencarnación. De este modo, comienza a dar cuenta de un vasto bestiario social.

  • Imagen de cubierta El león de bronce

    Cuento moralista donde el remordimiento vence al crimen.

    Un hombre ha sido juzgado y llevado a prisión. Desde su celda, monologando para una persona imaginaria, cuya posición adoptará el lector del cuento, confiesa el modo en que una idea ruin se alojó en su cerebro de un modo radical y persistente: la idea de matar a un vecino avaro que guardaba como un tesoro los ahorros de su vida. Tras una intensa lucha consigo mismo, o más bien lucha entre dos de sus yoes, se decide aprovechar la fragilidad del viejo con nocturnidad y alevosía. Armado con su cuchillo, que luce en la empuñadura un león de bronce, entra en el dormitorio del avaro con la clara intención de matarlo y llevarse su dinero. Nada impide que lo haga. Pero sí hay algo que lo impide escapar.

  • Imagen de cubierta El romance del astrólogo

    Relato donde el orgullo motiva la confesión de un crimen.

    José Fernández Bremón abre este relato con unas eruditas notas acerca de los ajusticiamientos realizados en Madrid durante los siglos previos a la época que le es contemporánea, centrando su atención en un crimen acontecido en 1680. La víctima es un astrólogo, que antiguamente había sido clérigo. El asesino es un tal Tiburcio, rico tabernero de la calle de Toledo. Adentrándose en los posibles motivos del crimen, se teje una breve historia que parte de los consuelos a la viuda. Los excesos etílicos, la envidia del prójimo y las más altas cotas del orgullo darán poco a poco lugar a una peculiar confesión, que si bien llega tarde, deja de manifiesto una corrupción moral que parece ser inherente al género humano. Eso bien merece un romance.

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