Ganso y Pulpo

Catálogo

  • Imagen de cubierta El retrato y el pañuelo

    Cuento donde se confrontan los valores de un adulto de alta sociedad con los de un golfo callejero.

    Es día de revolución. Las calles de la capital se llenan de barricadas y gritos llenos de violencia contra el poderoso de ayer. Defenderlo requiere de mucho valor, heroísmo o abnegación. Pero no es el caso de uno de sus protegidos, a pesar de que es a ese hombre a quien debe su posición, nombre y riqueza. Así es que se debate ante el dilema de dar la cara por él o renunciar a su relación, simbolizada en un gran retrato del gran hombre que tiene sobre la chimenea. Su decisión contrasta con una segunda escena, donde Pesquis, un chiquillo miserable, golfo callejero que se gana la vida robando pañuelos a los señores en un gran paseo, se encuentra ante la tesitura de ayudar a su compañera teniendo para ello que delatarse.

  • Imagen de cubierta La noche del diablo

    Leyenda que narra el terror con que viven unos aldeanos cántabros el aniversario de una noche funesta y fatal.

    Esta leyenda popular nos lleva hasta una retirada aldea del pintoresco valle de Pas, en las montañas de Reinosa, allá por los años cincuenta del siglo XIX, cuando vivían en ella dos mujeres en una pequeña cabaña. Casi nunca salían de su retiro y las sencillas gentes del lugar murmuraban que tenían un pacto con el demonio. Por aquel entonces, llega un forastero a la aldea, el narrador de la historia, que se sorprende al ver cómo en esa noche los labriegos cierran cuidadosamente, en el mayor silencio, sus chozas; mientras la campana de la aldea toca y sigue tocando, haciendo que sus ecos se pierdan en el espacio lentamente. En la casa donde ha de alojarse, un anciano le pone sobre aviso: es la noche del diablo, y los que durante ella tienen la desgracia de morir, no gozan nunca de las delicias celestiales. Mientras, la campana continúa tocando…

  • Imagen de cubierta El Oficio de Difuntos

    Cuento fantástico donde los personajes de un cuadro toman vida para entonar a coro el Oficio de Difuntos.

    Lord Belkis era un modelo de sensatez. Pero si bien en vida nunca dio muestras de excentricidad, escrito estaba que después de muerto echase por tierra todo aquel edificio de circunspección levantado en cincuenta años, haciendo constar en su testamento como última voluntad que el encargado de componer el Oficio de Difuntos que habría de cantarse a toda orquesta en sus funerales, fuera el gaitero holandés del cuadro de David Teniers que conservaba en su despacho. Todos los presentes se ríen de semejante disparate, a excepción de John, su fiel mayordomo, que como ardiente católico no puede dejar de sentir turbadas sus vigilias. Así, tras varios sueños donde se le aparece su antiguo amo reclamando el Oficio de Difuntos para salvar su alma, opta por pedir una misa en su recuerdo con el dichoso cuadro sobre el altar. Esa misma noche, que no es otra que la de San Juan, unas voces flamencas le hacen acudir al despacho de lord Belkis.

  • Imagen de cubierta Un vestido de boda

    Cuento donde el matrimonio de conveniencia entre un general y una joven concluye en tragedia.

    Pura es lo que se llama un modelo de perfecciones en lo físico. Ahora bien, en lo moral ya es otra cosa. Mientras sus amigas la tachan de coqueta, los pocos hombres que se han visto tentados por su belleza coinciden en tacharla de mujer peligrosa, afirmando que su afición al lujo y a las joyas es un abismo sin fondo, pronto a tragarse la más sólida fortuna. No obstante, sus dieciocho años y su educación de niña mimada disculpan estos defectos; al menos en el caso del general, que a sus cincuenta y dos años bien conservados ha tomado la decisión de pedir la mano de la joven. Aceptado el trato, la primera cosa que el general se había reservado con particular empeño era la confección del vestido de boda de su prometida, que corona un broche con un ramo de azahar. Al colocárselo, este cabecea y está a punto de caer, convirtiéndose así, a un tiempo, en símbolo de confianza del que pronto será su marido y en preludio de tragedia.

  • Imagen de cubierta El disfraz

    Cuento de carnaval donde un matrimonio acabado vuelve a encontrar el amor perdido gracias al disfraz.

    Después de tres años de matrimonio, Evaristo y Juliana han llegado al convencimiento de que toda ilusión de amor, de afecto, siquiera de estima, ha desaparecido entre ellos. Lo que en un principio era un mero estado de desacuerdo manifestado mediante chispazos de cólera al punto reprimida, pasó a ser luego un largo periodo de frases punzantes y otras muestras de desabrimiento, siempre pendientes de mortificar al contrario. Paulatinamente, el abismo que los separa ha ido abriéndose y profundizándose hasta hacer de su existencia un martirio espantoso. Tanto es así que, la última Nochebuena, casi llegaron a las manos y, como consecuencia, han dejado de hablarse. En tal situación, ambos piensan en buscar fuera de casa lo que no encuentran en ella y, una noche de carnaval, bajo el amparo del disfraz, se muestran decididos a llevar a cabo su determinación.

  • Imagen de cubierta Mascarita y Mascarón

    Cuento de carnaval que demuestra que, en términos de bondad y maldad, las apariencias engañan.

    Guillermo, trapero de profesión, solo cuenta con tres días de asueto en todo el año: el domingo, lunes y martes de carnaval. No es difícil de imaginar que aprovecha la ocasión lo máximo posible y que cada año da muestra con sus disfraces de una grotesca excentricidad. Son unos días que le permiten olvidar la humildad de su ínfima condición social, lo sucio de su vestido del día a día, pudiendo mezclarse sin respeto alguno por entre medio del gentío popular y aun del principal señorío. Bailoteando y voceando consigue, de taberna en taberna, que le calienten la sangre. Llegado en estado de embriaguez a Recoletos, por su apariencia todos le juzgan como un hombre de instintos bajos y de ánimo envilecido. Así lo piensa al menos un hombre de disfraz pulcro y buenos modales, que por apariencia inspira todo lo contrario, al ofrecerle dinero a cambio de consumar una venganza ruin contra unas mujeres que pasean elegantemente en su carretela.

  • Imagen de cubierta El capitán Martínez

    Cuento donde el sirviente fiel es víctima de la mezquindad y egoísmo de su superior.

    Esta es la historia de un hombre que tiene tanta suerte como escrúpulos le faltan. El resultado, una injusticia ética como tantas otras que se concatenan en la existencia humana. El capitán Martínez, militar por oficio, valiente sin entusiasmo e indiferente a cualquier ambición, cuenta con la popularidad, el afecto y la consideración de sus compañeros y superiores gracias a su carácter franco, alegre y decidor. Inspirado solo por las mujeres, la mesa bien servida y una partida de juego, siempre ha rechazado de plano cualquier seducción revolucionaria, independientemente de las promesas que le hicieran. Carente de ideales políticos, solo ansía el vivir alegre y divertido. Durante los últimos cinco años ha contado con la ayuda de Pepón, su asistente, que quiere a su amo con ternuras de madre y que ve llegar su licencia absoluta, que le permitirá volver a los brazos de su familia y de su prometida Benita, que le espera allá en el pueblo. Sin embargo, una deuda de juego del capitán trae consigo un cambio radical de planes.

  • Imagen de cubierta Neurosia

    Cuento que presenta una diatriba feminista y andrófoba.

    Juan Pérez no sabía a lo que se exponía cuando pidió en matrimonio a la protagonista del presente relato, uno de los últimos que Martínez Pedrosa publicara, estando cercana ya su muerte. La cuestión es que, para la protagonista, la mujer lo es todo, y el hombre (puro y simple macho) nada más que un cero a la izquierda. Así se lo hace saber en una carta cargada de argumentos, empañados quizás por su radicalidad odiosa. Afincada en el terreno de la metafísica, haciendo comulgar el ideal con lo real, amparada en el criticismo filosófico, conocedora práctica de todas las ciencias, no puede comprender al hombre más allá de las tareas domésticas. Miembro de diversas asociaciones feministas, considera que el mejor remedio contra el divorcio es suprimir la institución del matrimonio. En definitiva, incapaz de ver al hombre como algo más que un pedazo de materia, asume que es mejor no continuar su diatriba, los nervios se lo impiden.

  • Imagen de cubierta Una historia inverosímil… pero historia

    Cuento donde la prosaica realidad se impone a una monomanía poética.

    El narrador de esta historia inverosímil se ve arrastrado por una pasión monomaniaca, llena de la poesía del misterio que envuelve a un desconocido. Este es un hombre sin cualidades extraordinarias, incluso vulgar y con facciones tan comunes como las del más humilde de los seres; débil, enfermizo, parecido a un joven enervado por el vicio a quien los placeres y los crímenes han acabado por arrebatar el vigor. En definitiva, un hombre que se hace centro de toda atención debido a la extrañeza que suscita en los ojos que lo miran. De tal modo llega a impresionar al narrador, que no se da punto de reposo hasta saber quién es, cómo se llama y de qué vive. De este modo comienza a seguirlo sin descanso y, como toda vez se le acaba escabullendo, el misterio y la monomanía aumentan. Finalmente, la casualidad querrá que se produzca el deseado encuentro.

  • Imagen de cubierta Donato y Valentina

    Cuento dramático donde la desgracia se ceba con los más desfavorecidos.

    Un grupo de amigos sale hacia Valencia para disfrutar del aire puro que ofrece la Albufera, donde además se levanta el coto de caza. Felices ante la perspectiva de la jornada cinegética, afrontan con alegría la noche anterior con una opípara cena y buenos cigarros. Retirado por un momento ante la orilla del mar, el narrador se sumerge en sentimientos melancólicos y, paseando por entre las barcas destruidas de la playa, se encuentra con dos niños medio desnudos que dormitaban bajo las tablas carcomidas de una lancha. Enternecido por el encuentro, la llamada de sus amigos y la jornada de caza pronto le hacen volver a sus sentimientos prosaicos. Al día siguiente, tras la jornada en el mar, vuelve a encontrarse con ellos y no puede evitar considerarlos como el tipo emblemático de la inocencia. Dos años después, vuelve a la Albufera y aprovecha la ocasión para volver a visitarlos…

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