Ganso y Pulpo

Catálogo

  • Imagen de cubierta Los pantalones

    Sátira de la moda y costumbres de la juventud aristocrática.

    En la ciudad natal del vizconde de la Sorpresa se cree que este ha muerto de la vida de Madrid. ¡Tan guapo, tan joven, tan elegante! ¿Qué había de suceder sino que lo desgraciaran con tanto obsequio? No podían pensar otra cosa sus paisanos, que tanto lo querían y admiraban, siendo el vizconde, en cuestión de moda, el modelo a seguir. Además, este, tomando su papel por lo serio, había incluso estudiado profundamente los trajes de todos los países desde la antigüedad más remota. Ahora bien, nada más lejos de la realidad. El vizconde, deseoso de conseguir un acta de diputado y ver en acción a Lagartijo en el coso taurino, emprendió su viaje a Madrid. Un día, paseando por Recoletos, vio a un joven de la elegancia aristocrática que paseaba con los pantalones remangados. Su inquietud aumenta cuando, ya en la tribuna taurina, observa que todos los jóvenes elegantes llevan los pantalones del mismo modo. Incapaz de comprenderlo, el elegante vizconde acabará sus días delirando en la habitación de su hotel.

  • Imagen de cubierta La novia de Luzbel

    Cuento donde un bandolero, incapaz de obtener su redención en el amor, acaba encontrándola en la muerte.

    A la salida del pueblo se encuentra, al pie de una montaña, la fuente del lugar. Este es el lugar donde mozas y viejas aprovechan el tiempo que tardan sus cántaros en llenarse para pasar revista a lo que ocurre y no ocurre en la comarca. Una primavera, una de ellas suelta la nueva de que la joven María, hija del campanero, se ha enamorado de Luzbel, un bandolero de la zona. El nuevo rumor es cierto, pues tras un encuentro fortuito en la iglesia, ambos quedaron prendados de sí. De esta manera lo recuerdan junto a la enrejada ventana, incapaces de renunciar a su vida para seguir la del otro, sumidos en honda pena por ello. Esa misma noche el joven Luzbel es apresado por la Guardia Civil y condenado a muerte. La redención por amor es ya imposible, pero siempre les quedará a los enamorados una última vía para unirse.

  • Imagen de cubierta El número trece

    Cuento que carga con humor contra la superstición hacia el número trece.

    Pedro Escamilla parte de la incomprensión hacia el grueso de las supersticiones y, más concretamente, hacia la enconada aversión que algunas personas tienen a algo tan nimio como el número trece. A este propósito, procede con la relación de una historia que presenta como verídica y de la cual difícilmente podrá sacarse la conclusión de que el trece sea un número siniestro. Dicha historia es la protagonizada por Juan García que, desde que se rompió una pierna a los trece años, llevó hasta la exageración el horror que profesaba a dicho número. Ya en edad adulta, se muestra sujeto indudablemente a la influencia del número trece y, dicha creencia está tan arraigada en su mente, que los días trece del mes no sale su casa. Un premio en la lotería acabará demostrando que su aversión supersticiosa podría ser, realmente, la razón de todas sus desgracias.

  • Imagen de cubierta El nietecito

    Cuento que aborda los conflictos que la vejez trae consigo para la familia.

    Tras un exordio donde Luis Mariano de Larra reflexiona acerca del nacer estrellado o nacer con estrella, sobre todo en el campo artístico, da paso a un cuento que él mismo denomina «inclusero». Este comienza con un anciano que, ya sin fuerzas para trabajar y solo deseoso de acabar sus días en la mayor tranquilidad posible, decide ofrecer a su hijo y a su nuera todo el dinero de que dispone a cambio de un sitio en la mesa y otro en el hogar de la joven pareja, que acepta encantada la proposición. Sin embargo, lo que durante el primer año es una felicidad, pronto se ve como un deber y, finalmente, como una carga. El nacimiento de un nieto a los dos años del arreglo, desencadena el abandono del abuelo y da pie a diferentes escenas de indiferencia por parte de su hijo y su nuera.

  • Imagen de cubierta Lo que yo no entendía

    Cuento que narra el sacrificio de una joven para que su novio tome la decisión de rebelarse contra el invasor francés.

    Es 1810 y nos encontramos en el pueblo castellano de Miralejos. El espíritu patriótico de Águeda se muestra feliz ante cada derrota de Napoleón e indignado con cada descalabro de las guerrillas españolas. Su novio, narrador de la historia, no es capaz en su egoísmo de renunciar a las dulzuras de su vida para exponerse a las penurias de una participación activa en el conflicto bélico. Finalmente, las tropas francesas consiguen tomar el pueblo sin encontrar resistencia ni lucha y una culpable alegría invade al muchacho que no quiere abandonar su casa. Sin embargo, Águeda pronto se muestra solícita con los invasores, dejándose seducir por uno de sus oficiales. Entonces nacen los celos con fuerza en su interior y la joven le quita la venda para mostrarle que su sospecha es en realidad certeza y que su amor es para el francés. Entonces, el joven por fin es capaz de tomar una resolución.

  • Imagen de cubierta ¡Noche de Reyes!

    Cuento navideño donde el regalo más esperado es el amor correspondido.

    Nieva con abundancia en Lugareda. Por el camino helado se acerca el doctor Prieto, que llega por fin a su casa. En ella le recibe la jarana de panderos y rabeles tañidos al amor de la lumbre del hogar. La tía Sátrapa se encarga de ultimar los detalles de la cena, ayudada por Periquín, el hijo pequeño del médico. También se encuentra en la casa Bastian, el hijo mediano, y Engracia, la hermana mayor. Quizás movida por los recuerdos de su fallecida madre, es ella quien se muestra más proclive a la tristeza en el marco de tanta alegría. Con sus quince años, es de una belleza humilde, que bien reconoce en ella el bueno de Pablo, hijo de una prima del doctor. Mientras los más pequeños especulan sobre las dádivas que los Reyes Magos han de traerles, ella dejará su zapatito en la ventana a instancias del joven, que le asegura que algo han de dejarle en él esa noche también a ella, por muy mayor que se haya hecho ya.

  • Imagen de cubierta Los Reyes Magos

    Cuento donde el mejor regalo navideño es la salud de los más queridos.

    Es la víspera del día de Reyes, en la casa de Eduardo y Luisa la alegría de su familia no puede ser mayor. Su hija Margarita, de seis años, y su hijo Toñito, de cinco, se mueven alegres e inquietos por la casa. Esperan con especial emoción la llegada de su tío Luis a cenar, pues parece tener conocimiento directo con sus majestades y él es la persona más apropiada para saber cuándo llegarán y qué espléndidos regalos cabe esperar. En la mesa del comedor también se sienta don Pascual, empleado de Eduardo, y una señora amiga de Luisa. La conversación se centra en las esperanzas de cada uno de ellos y, cuando por fin llega el tío Luis a los postres, el bueno de don Pascual tiene la mala pata de contar la historia de un niño que murió de crupp en menos de cuatro horas desde el primer síntoma. Esa misma noche, Luisa se enfrenta a la repentina enfermedad mortal de su hijo.

  • Imagen de cubierta El traje usado

    Cuento fantástico donde un traje usado increpa a su dueño cuando este decide cambiarlo.

    Amigos que fingen no conocerte al cruzarse contigo por la calle, camareros que te exigen el pago del café antes de servirlo, cocheros que se niegan a llevarte porque nunca transportan a suicidas, cesantes desconocidos que te saludan como a un igual, caseras que te reclaman el pago del piso, invitaciones a reuniones de confianza a las que no se puede acudir… Todas estas contrariedades pueden suceder a un hombre que va por la vida con un traje usado. Es por eso que el protagonista de este breve relato ya ha tomado una deteminación: está decidido a cambiarlo por uno nuevo nada más despertarse al día siguiente. Ahora bien: la levita, el pantalón y el chaleco de su viejo traje están en contra de su iniciativa y así piensan hacérselo saber mientras duerme.

  • Imagen de cubierta Reuniones de confianza

    Cuento que satiriza la costumbre de las reuniones de confianza de la clase media.

    El empeño de la clase media en querer ser aristocracia —o cuando menos aparentarlo— da lugar a una serie de reuniones de confianza donde unos pocos familiares y amigos son recibidos para charlar, jugar a algún juego de sociedad que se ha puesto de moda y tomar un chocolate antes de marchar. Así lo hacen los señores de Pérez, cuya reunión de confianza es cada lunes y que, a la hora de hacer la lista de invitados, sus faltas materiales les impiden recibir a gente de cumplido. Las invitaciones son siempre verbales e improvisadas, los juegos son comprados días antes del evento sin saber muy bien en qué consisten y la criada recibe órdenes a las que no está acostumbrada en su día a día. Al final todo queda preparado, con tanto esmero como ahorro, para celebrar su primera reunión de confianza.

  • Imagen de cubierta ¡Nochebuena!

    Mordaz relato del desarrollo de las fiestas navideñas en el Madrid de final de siglo.

    De la mano de Moreno Godino nos acercamos a la Nochebuena madrileña del año 1890. Inicia su mordaz retrato de la fiesta una semana antes, cuando las personas que esperan por su trabajo un aguinaldo se vuelven más solícitas y amables que de costumbre; cuando las familias de clase media comienzan a desesperarse por los excesos de su presupuesto. Ya centrado en el día 24 nos muestra un centro de la ciudad abarrotado, lleno de transacciones, camorras, timos y afanos entre puestos de golosinas y manadas de pavos. También pueden verse por la tarde a los belenistas de capa caída, víctimas de las gamberradas de los pilluelos. Con la noche ya se desata la locura, con funciones teatrales o con el tuti-li-mundi del Manquillo. Tampoco queda fuera de la crónica la Misa del Gallo y, por supuesto, una gran indigestión.

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