Ganso y Pulpo

Catálogo

  • Imagen de cubierta Prólogo (de un libro que no se publicará nunca)

    Parodia de los abusos vanidosos de los escritores en los prólogos de sus obras.

    He aquí el prólogo de un libro que no se ha de publicar nunca porque los lectores, seguramente, nunca estén realmente preparados para valorar como merece la magnitud de sus ideas o la belleza encomiable de su estilo. Ello no exime al autor de emplear este prefacio a su obra para repartir estopa a diestro y siniestro, con su buen aderezo de citas de autoridad y menciones de todo tipo de autores clásicos que vienen a demostrar lo amplio de su entendimiento, a dar fe del alcance de toda su vasta sapiencia. Por supuesto, no faltan ataques a aquellos autores que se sirven de amistades políticas o afamadas para conseguir vender sus mediocres invenciones. Y, a modo introspectivo, tampoco faltan loas a un ego totalmente desmedido.

  • Imagen de cubierta La estrella de rabo

    Cuento de Navidad donde un símbolo pone de manifiesto que los grandes eventos vitales siempre traen cola.

    La mesa del comedor ostenta un enorme nacimiento navideño, con su musgo y su riachuelo de espejo, con su montaña y su castillo de Herodes, con sus figuritas de pasta vestidas al uso castellano. Tan magnífico belén es obra de don Aniceto, que lo contempla con gran orgullo. No obstante, algo se echa en falta en el montaje; y don Aniceto bien lo sabe, pues no se trata de un olvido la ausencia de la que él denomina estrella de rabo. Las razones de su decisión son poderosas y remontan el relato hasta la infancia del buen señor, cuando se cortó con la hoja de lata de la estrella que su padre compró. Este es considerado como el inicio de una serie de hechos en cadena, donde la conversión de la hija del hojalatero en su madrastra es fundamental.

  • Imagen de cubierta Poesía y realidad

    Cuento donde un poeta ve herido su orgullo tras ser salvado del mar por unos pescadores.

    Félix García Gallardo, poeta de gabinete, se encuentra sentado a la orilla del mar Cantábrico unos quince minutos antes de que comience a subir la marea. Es la primera vez en su vida que asiste a este hermoso cuadro que ofrece cada día la Naturaleza. Extasiado con el movimiento de las olas, llevado por ellas hacia el concepto de infinito, observa cómo se van mojando sus pies y el ambiente va tomando presagios de tormenta. Sin embargo, no se quiere mover del lugar para seguir disfrutando de la armonía que le transmite el crepúsculo. Ya a oscuras, se enciende un puro y se levanta súbitamente para marcharse, pero un paso en falso le hace caer al mar y ser engullido por la fuerza de las olas. Salvado por unos pescadores y herido en su orgullo, volverá a la corte con una poesía por todos celebrada.

  • Imagen de cubierta Pezuco, el abuelo manco

    Cuento fantástico donde un hombre tiene un hijo por cada dedo que se corta y lanza al fuego.

    En este llamado cuento de brujas se presenta la historia de un hombre, conocido como Pezuco, que está desesperado por tener hijos. No se debe esta falta de descendencia a la infertilidad, sino al no quererse casar. Por mucho que galantee e intente seducir a labradoras, segadoras o vaqueras, siempre encuentra la misma negativa a la proposición de compartir un instante de amor sin haber pasado antes por el altar. Decide entonces Pezuco visitar a una mujer, hada o bruja según las habladurías, para exponerle su caso y pedir una solución para el mismo. Tras la visita se ve capacitado para tener hijos por sí mismo: por cada dedo que se corte y arroje al fuego del hogar, un hijo o hija tendrá. Ahora bien, que no se queje si un día se arrepiente de su deseo…

  • Imagen de cubierta El último adiós

    Cuento de corte anticlerical que cuestiona el valor de que una joven ingrese en un convento.

    El narrador de esta historia se encuentra en el andén de una estación de tren. Hasta ahí lo ha llevado una corta misiva enviada por una amiga de la infancia y compañera de la juventud. En pocas líneas lo ha citado en la estación para darse el último adiós, pues por lo visto ha decidido abandonar a su anciana madre y demás familia para ingresar en un convento. Al encontrarse, él, que no da crédito a lo que su antigua amiga está a punto de hacer, le pide explicaciones. Ella, con voz tranquila y monónotona, satisface la curiosidad de su amigo. En resumidas cuentas, el cura de la aldea le ha hecho ver que más ayudará a su familia rezando que trabajando miserablemente. Por mucho que el viejo amigo insista, todo hace indicar que el clero gana la partida.

  • Imagen de cubierta El Quijote de la boardilla

    Cuento donde la monomanía astronómica de un hombre es revelada por la portera de su edificio.

    El narrador de este cuento no puede evitar sentir curiosidad por el vecino que ocupa la boardilla de su edificio. Su comportamiento huraño, su única salida mensual de la casa, su vuelta a la boardilla siempre acompañado de un mozo de cuerda cargado de paquetes envueltos en hojas de periódico… Finalmente, cede a su debilidad y se decide a preguntar a su portera, única persona con la que su vecino parece tener algo de trato, para saber algo más de él. A través de las desinhibidas explicaciones de ella, podemos conocer con pelos y señales lo que don Miguel hace en la boardilla, siempre haciendo cuentas, siempre mirando al cielo con sus instrumentos, siempre completamente absorto en sus problemas astronómicos.

  • Imagen de cubierta El montón de oro

    Cuento que muestra el proceso mediante el cual dos mendigos se acaban convirtiendo en grandes capitalistas.

    Esta es la historia de una asociación capitalista constituida por Perico y Ramón, a partir de la módica suma de ocho pesetas, siendo su primera sede social el vano de granito del puente de Toledo. Su juventud, su atrevimiento y su ambición les sirvió para ir prosperando paulatinamente en sus negocios, formando una buena entente al complementarse las fortalezas y debilidades de sus caracteres. Los tres pilares de su sociedad son el no gastar nunca sus fondos sociales, aumentar estos diariamente y entender como negocio lícito todo aquel que haga aumentar el capital. Los motores que los hacen prosperar son la inventiva, la explotación, la suerte y el despojo. Es precisamente este último el único que está a su alcance en el momento de comenzar.

  • Imagen de cubierta ¡Era verdad!…

    Cuento que versa alrededor del sermón aleccionador de un padre ante la boda apresurada de su hijo.

    Ricardo va a casarse con Laura. Es esta una chica honrada y de su misma posición social, sobre estos puntos no hay discusión posible; sin embargo, el padre de Ricardo, don Anacleto, opina que el enlace conyugal de ambos es una idea nefasta. Inquirido por su hijo sobre las causas, este le da un extenso sermón acerca del contraste entre la ilusión presente y el despertar a la realidad del futuro. En su discurso, el amor pierde toda categoría romántica, siendo rebajado a sinónimo de egoísmo; la pasión se convierte en amarga hiel en los brazos del tiempo… Además, la cosa se agrava si las dotes físicas han primado sobre las morales en la toma de decisiones. Por supuesto, el hijo hace caso omiso del padre. Por supuesto, el tiempo pasa.

  • Imagen de cubierta La paloma mensajera

    Cuento que narra la historia de un amor truncado por la guerra franco-prusiana.

    El narrador de esta historia va paseando por las calles de Madrid con un ramito de violetas recién comprado cuando se encuentra con Míster Wierwou, un verdadero trotamundos al que ha encontrado previamente en diversos puntos del planeta. Este enseguida se fija en las flores, considerándolas la salvación de su protegida. La curiosidad por conocer a dicha protegida y a la hermana del amigo viajero le lleva a ofrecerle el ramo de violetas a cambio de un encuentro con ambas señoras. Emma, la hermana, es conocida por su excentricidad y goza de la fama de ser considerada la mujer más romántica del universo. Si bien no puede llegar a conocer a la protegida, sí accede al relato de su historia, que es la de un mensaje de amor.

  • Imagen de cubierta El pelotón de modistas

    Relato donde se bosqueja el tipo de las modistas madrileñas.

    Muy consciente de la labor del escritor, Alejandro Larrubiera acomete en este relato la tarea de bosquejar el tipo de las modistas madrileñas. Estas, educadas más en las novelas románticas que en el poco rato de escuela que pudieron disfrutar, se conciben como presas de sus propias circunstancias, aunque a ellas parezca no importarles demasiado. Sus usos y costumbres, sus filias y sus temores no dejan de ser el producto de una condición social previa. De este modo, se ven supeditadas a muy limitados ocios, ya sean en el teatro, en el café o en un merendero… pero siempre a merced de las economías y voluntades del novio de turno. Todas y cada una de ellas, no obstante, parecen estar dotadas de gran fuerza, de ahí la imagen del pelotón de modistas.

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