Ganso y Pulpo

Catálogo

  • Imagen de cubierta El carnaval del verano

    Cuento donde se denuncian los vicios que subyacen a los viajes de veraneo.

    Llega el verano y los andenes de las grandes ciudad se llenan de gente dispuesta a marchar durante ocho días o quizás un mes entero a un establecimiento balneario o a un hotel de alguna bonita población costera. Entre los grupos de gente que se despide y se dispone a marchar en su vagón, el escritor encuentra a los actores de una gran mascarada. Todos ellos disfrazando sus verdaderas intenciones bajo la excusa de ir de veraneo. En este grupo todos tienen cabida: la mujer que ansía encontrarse con su amante, el empresario que no encuentra el momento de estar con sus fichas de casino para jugarse su fortuna, la viuda que ha reencontrado el amor en el dinero de un conde ruso, la señora que busca buenos partidos para sus sobrinas…

  • Imagen de cubierta Ocho días en el campo

    Cuento donde la experiencia del veraneo no resulta como se esperaba.

    Julieta se siente enfermar, nota que debe salir de Madrid ese verano sin falta o su salud acabará por desaparecer. Ya puede oponerse Leoncio, su marido, pero el médico ha sido completamente claro al respecto: necesita ir a unos baños o, cuando menos, a tomar el aire puro y fresco del campo. Finalmente, consigue que su marido acepte su salida de Madrid, gestionando todo para conseguir una casa de verano en el pueblo de Valdemoro. Una vez allí, los contratiempos propios de la naturaleza ponen de mal humor a Julieta, confiada sin embargo en encontrar un buen desayuno y poder descansar de tales peripecias. Sin embargo, pronto se dan cuenta de que todos los alimentos buenos parten al punto de la mañana hacia Madrid y que, lo poco que queda, aun siendo rancio, se cobra a precio de oro. Tras ocho días en el campo, Julieta repasa con su marido las cuentas de su ansiada experiencia.

  • Imagen de cubierta El lobo y la oveja

    Cuento que subraya la temeridad de confiar en un lobo para cuidar a las ovejas o en un tenorio para cuidar de una esposa.

    Don Trifino se encuentra con su esposa Sofía veraneando en un amabilísimo pueblecillo. El lugar es delicioso, pero el matrimonio echa en falta a su buen amigo Ricardo, considerado un espejo de caballerosidad. Finalmente, Ricardo, que es un soltero joven, rico y galante, se decide a ir a visitar a sus amigos. Una vez allí no tarda mucho en convertirse en el centro de todas las atenciones de solteras y casadas, que pronto rumorean acerca de su relación con la mujer de su amigo. Sin embargo, él siempre ha afirmado que la mujer casada que se le rindiera, más que pasión o deleite, le inspiraría desprecio. Mientras, Don Trifino le ha mostrado cómo ha conseguido domesticar a un lobo para que cuide a las ovejas. El paralelismo con el Tenorio que no persigue mujeres casadas está servido. El desenlace llega un día que el lobo ha escapado tras hacer gran destrozo entre las ovejas que guardaba.

  • Imagen de cubierta Las aguas

    Cuento que satiriza los establecimientos balnearios de la época y las costumbres de la sociedad burguesa acomodada.

    Julia es joven, bella y elegante. Tiene por amiga y confidente a su prima Zoa y por marido a un viejo negociante y propietario, apellidado Romeo, que no tiene otro objetivo en el mundo que satisfacer todos los caprichos de su mujercita. Un día, azuzada por su prima Zoa, que amanece, anochece y trasnocha en su casa, Julia plantea a su marido la necesidad de ir a tomar las aguas del balneario de Mejoranza, uno de los lugares donde se dan cita en verano las familias más reconocidas de la buena sociedad. Tocado en su fibra, el marido accede a asumir el gasto y dejarlas marchar. Sin embargo, un lío amoroso latente hace enfermar verdaderamente a la muchacha. Desde entonces, cada año busca el fin de sus problemas en otros balnearios, sin encontrar en sus aguas la vitalidad perdida. Finalmente, su marido la lleva a Trillo, un poblacho de vetustas aguas donde se da cita una sociedad más campechana y humilde, polo opuesto de Mejoranza…

  • Imagen de cubierta ¡Adiós mi dinero!

    Cuento satírico que da cuenta de las desventuras de una familia que desea ir de veraneo a San Sebastián.

    Este cuento de talante satírico parte del concepto de la moda y, concretamente, de la costumbre del veraneo, para centrarse en el caso concreto de la familia formada por don Gumersindo, doña Concepción y su hijo Angelito, representantes de la clase media baja que ahorra laboriosamente durante catorce o dieciséis años para poder satisfacer la vanidad de presumir, aunque solo sea por una vez en su vida, de que han pasado uno o dos meses de verano en un balneario de la costa cantábrica o mediterránea. Decididos a pasar el mes de julio en San Sebastián, uno piensa en hacer buenos contactos, otra en desmayarse cerca de algún apuesto marinero, el tercero en dar un buen braguetazo con la hija de un ministro o un banquero… Eso sí, a ninguno de ellos se le ocurre pensar que algo pueda ir mal.

  • Imagen de cubierta El kilométrico

    Sátira social que, a partir de unos bonos ferroviarios, emite ciertas valoraciones con respecto a la ley de Malthus y la natalidad.

    Esta es la historia de Dalmau, un hombre que, desde que existe el bono kilométrico de las compañías ferroviarias, no deja pasar un verano sin viajar con toda la familia. Sin embargo, el nacimiento de un nuevo hijo y el abono de su billete una vez superados los cinco años se convierte en un gran dilema moral: es necesario suprimir a la suegra para poder incluir al hijo. A su medida desesperada le espera una última sorpresa…