Ganso y Pulpo

Catálogo

  • Imagen de cubierta El hombre-espejo

    Cuento donde se propone la adulación como único medio de sobrevivir al egoísmo imperante en la sociedad.

    En este texto, toda una declaración de intenciones, dos amigos se encuentran en la calle tras varios años sin verse. Es el momento de ponerse al día. Resulta que Federico, tras la muerte de su padre, acosado por la necesidad, decidió volver a Madrid con el firme propósito de realizar sus ilusiones de siempre: vivir de su trabajo, ejercer la carrera y hacer valer sus méritos. Sin embargo, ni encontró trabajo, ni demostró sus méritos a pesar de aguantar tres años de meritorio sin sueldo —los becarios de entonces— en un despacho de abogados. Al borde de la miseria, optó por buscarse un empleo a través de los contactos de su red social, donde cada persona desemboca en una nueva. Fracasado este nuevo intento, entregado a la desesperación ociosa descubre el modo de conseguir una posición. Es así cómo se convierte en el hombre-espejo.

  • Imagen de cubierta Original, moral y de actualidad

    Sátira donde el ingenio de un articulista pone de manifiesto la vanidad imperante en la sociedad.

    Un articulista saca a relucir su ingenio ante las demandas del editor, que quiere un texto acerca de asuntos de actualidad, rebosante de originalidad en la forma y con un fondo altamente moralizador. Dadas las consignas y periódico en mano, el articulista visita a tres personas del pueblo a partir de las noticias del día. El suicidio de una joven le lleva a conocer los entresijos de su historia, relatada por una vecina; la velada artística en casa de una conocida familia aristocrática es contrastada con las impresiones de un amigo asistente; y el funeral de un hombre generoso, vacío a pesar de las expectativas, se justifica en las palabras de un monago. Las tres historias, hechas una, dan cuenta del motor vanidoso y vacuo de la sociedad.

  • Imagen de cubierta ¡Hasta la vista!

    Cuento que narra la desventurada de vida de un hombre, marcada siempre por la misma frase: Hasta la vista.

    Tras un exordio filosófico-religioso acerca del ateísmo positivista de los dogmáticos-explicativos y los discursos filósofos-creyentes que se le contraponen, se comienza la narración de la vida de Andrés. Huérfano de madre desde el nacimiento quedó excluido de cualquier vínculo familiar cuando su padre decidió contraer segundas nupcias. De este modo, creció solo y a la ventura hasta que a causa de sus calaveradas y palizas fue enviado a Madrid por su padre, quien lo despidió con un ¡hasta la vista! que habría de zumbarle en los oídos siempre como burla desalmada del autor de sus días. Las desventuras de Andrés no son para contadas y, cada vez que algo en su vida se tuerce, siempre hay alguien despidiéndolo con el consabido ¡hasta la vista! Un usurero al que salvó la vida, la novia que le abandona cuando es llamado al ejército, el capitán al que salvó la vida en aras de su pierna, su mujer adúltera… Todos se despiden de él y su mala fortuna del mismo modo. Muchos años después, en Valdemoro, es él quien se dedica a despedir a los demás.

  • Imagen de cubierta El hada de la fuente

    Cuento sobrenatural donde un castellano se desposa con el hada de las aguas, jurándole con su vida amor eterno.

    Un buen día, estando de vuelta a su fortaleza después de una jornada de caza, Ferrando se adentra en el bosque para saciar su sed en una fuente. Ahí se encuentra con una joven que en nada se asemeja a las campesinas de los alrededores de Toro o Zamora. Tras iniciar el cortejo de la joven incógnita, una mirada a la luna le hace perderla de vista. Desde entonces, muchos días, a la hora en que el sol desaparece, vuelve Ferrando al manantial del bosque con la esperanza de hallarla. Cuando por fin se produce el reencuentro, ella le confiesa que no es hija de hombre, siendo llamada el hada de las aguas, y que, si se casan, un perjurio por parte de cualquiera de los dos ocasionaría la muerte de él y la intranquilidad eterna de ella. Felizmente desposados, un día llega al castillo la orden de ir a Lisboa para defender el reino lusitano de Duarte. Héroe en la batalla, Ferrando se verá en la tentación de traicionar al hada en aras de la realeza y hermosura de la infanta de Portugal.

  • Imagen de cubierta Dios sabe lo que se hace

    Relato de búsqueda de sentido ante la muerte infantil.

    Al volver a casa tras una noche superflua en un baile de máscaras, al narrador de esta historia le espera una pésima noticia: Rosita, la hija de su mejor amigo, agoniza víctima de una terrible anemia, aún no cumplidos los ocho años. Sin esperar un momento, se reúne con la desdichada familia, acompañándoles en el momento fatal. Aun siendo Luisa, la madre, ejemplo de honradez; y, Ricardo, el padre, el compendio de todas las virtudes varoniles, no pueden evitar imprecar a Dios desde el dolor inmenso que les supone la muerte de su hija. El amigo, aturdido en tan pocas horas por tantas y tan diversas emociones como caben entre un baile de máscaras y la muerte de un ángel, cae en una indefinible sensación que le hace creer que su alma asciende por el espacio ante la presencia de Dios. De este modo, lo que se había atrevido a considerar como una caprichosa injusticia, se convierte en muestra de sabiduría y misericordia: Dios estaba dispuesto a devolver la vida a Rosa si sus padres la rescataban con la suya, si eran capaces de morir por ella.

  • Imagen de cubierta El fondo y la superficie

    Cuento en que contrasta el buen fondo de un pueblo y la superficialidad de uno de sus vecinos.

    En este relato se conoce al duque de la Chiripa, hombre de refinado egoísmo, desvergonzada ignorancia y espíritu rendido al vicio. Siempre ajeno a las empresas caritativas que buscan el bien común de su pueblo, invocando principios morales para escurrir el bulto, acaba recogiendo honores y consideraciones que todos merecen menos él, cuyo único mérito es oponerse a todo pensamiento racional y generoso de sus convecinos. La moraleja de su historia radica en el título que le da comienzo: no debe confundirse el fondo con la superficie de las cosas.

  • Imagen de cubierta Una suegra en el cielo

    Cuento humorístico que da cuenta de las relaciones de San Pedro con su suegra.

    San Pedro anda triste y taciturno por el cielo debido a que su querida suegra ha sido condenada a la pez hirviendo de las calderas de Luzbel. Tras hacer campaña celestial para conseguir la amnistía para su suegra, recibe un fino hilo con el que tendrá su última oportunidad de salvarla.

  • Imagen de cubierta El guardagujas

    Cuento que denuncia la servidumbre que impone la libertad creada en nombre de la civilización y el progreso a las personas con oficios mecánicos.

    Juan el guardagujas es el caso práctico de una de las servidumbres de la libertad. Autómata de carne y hueso, enclaustrado en un puesto de trabajo que es bóveda sepulcral, Juan sacrifica su humanidad en aras de la de aquellos que marchan dentro del tren. Un recién nacido abandonado junto a la vía le permite conocer el amor. Con él, los dilemas siempre son propensos a oscurecerse.

  • Imagen de cubierta Los ojos de cera

    Cuento que explora los límites del remordimiento de una marquesa ante la enfermedad de su hija.

    El sufrimiento de una marquesa ante la enfermedad que está privando a su hija de la vista sirve en este cuento para explorar los límites de un remordimiento, no del todo merecido, que ante la ineficacia de la ciencia acaba decantándose por sacrificios nacidos de la emoción.

  • Imagen de cubierta El fondo del vaso

    Brevísimo cuento que metaforiza la imposible sed idealista del hombre.

    Llena el vaso, lo bebe con ansia, una gota que siempre queda en el fondo. Y vuelta a repetir, en una sedienta espiral que se proyecta en infinito, reconocido ideal que nunca se ha de alcanzar.

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