Ganso y Pulpo

Catálogo

  • Imagen de cubierta ¡Hasta la vista!

    Cuento que narra la desventurada de vida de un hombre, marcada siempre por la misma frase: Hasta la vista.

    Tras un exordio filosófico-religioso acerca del ateísmo positivista de los dogmáticos-explicativos y los discursos filósofos-creyentes que se le contraponen, se comienza la narración de la vida de Andrés. Huérfano de madre desde el nacimiento quedó excluido de cualquier vínculo familiar cuando su padre decidió contraer segundas nupcias. De este modo, creció solo y a la ventura hasta que a causa de sus calaveradas y palizas fue enviado a Madrid por su padre, quien lo despidió con un ¡hasta la vista! que habría de zumbarle en los oídos siempre como burla desalmada del autor de sus días. Las desventuras de Andrés no son para contadas y, cada vez que algo en su vida se tuerce, siempre hay alguien despidiéndolo con el consabido ¡hasta la vista! Un usurero al que salvó la vida, la novia que le abandona cuando es llamado al ejército, el capitán al que salvó la vida en aras de su pierna, su mujer adúltera… Todos se despiden de él y su mala fortuna del mismo modo. Muchos años después, en Valdemoro, es él quien se dedica a despedir a los demás.

  • Imagen de cubierta El enterrador de Valsombreda

    Cuento donde un sepulturero tomado por loco resulta ser un gran poeta.

    Valsombreda es un pueblo árido e inhóspito donde el único lugar que rompe la monótona hostilidad de su muerta naturaleza es el cementerio. Allí se encuentra el narrador de esta historia con el sepulturero, por todos considerado como un loco. Este le confiesa que es poeta y que tiene la seguridad de que su fama eclipsará algún día la de los grandes escritores. Movido por la curiosidad, el visitante accede a escucharlos y descubre así unas rimas grandiosas, por lo que no duda en pedirle al sepulturero su cuaderno para darlo a la imprenta. Sin embargo, este afirma que todavía no es tiempo y lo emplaza para algún momento futuro. Más de una década después, ambos se encuentran de nuevo en el hospital provincial de Burgos y el manuscrito cambia por fin de manos.

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