Ganso y Pulpo

Catálogo

  • Imagen de cubierta El hombre-catástrofe

    Cuento donde un viajero de tren da cuenta de cómo la fatalidad siempre viaja con él.

    En un vagón de segunda clase del tren-correo del Norte se encuentra el narrador de esta historia con otras siete personas. El primero de ellos es un inglés de continente glacial e inmovilidad absoluta. Cerca de él viaja un matrimonio acomodado de Valladolid que había ido a Madrid con motivo de la fiesta de San Isidro. Frente a ellos se rebulle un empleado de seis mil reales, recién salido de una cesantía. La sexta persona es una mujer de unos treinta años que no cesa de llorar desde su entrada en el coche debido a la pena que siente al separarse de su marido. La séptima persona es un señor, bajo y rechoncho, muy hablador, cuya vida parece no tener más objeto que fumar y comer. Es precisamente él quien después se conocerá como el hombre-catástrofe, pues como él mismo cuenta repasando sus heridas ferroviarias, siempre ha viajado mucho y siempre con la mayor desgracia. Desde ese instante, lo esencial para el grupo era separarse de este hombre que lleva en sí todas las catástrofes posibles.

  • Imagen de cubierta El Oficio de Difuntos

    Cuento fantástico donde los personajes de un cuadro toman vida para entonar a coro el Oficio de Difuntos.

    Lord Belkis era un modelo de sensatez. Pero si bien en vida nunca dio muestras de excentricidad, escrito estaba que después de muerto echase por tierra todo aquel edificio de circunspección levantado en cincuenta años, haciendo constar en su testamento como última voluntad que el encargado de componer el Oficio de Difuntos que habría de cantarse a toda orquesta en sus funerales, fuera el gaitero holandés del cuadro de David Teniers que conservaba en su despacho. Todos los presentes se ríen de semejante disparate, a excepción de John, su fiel mayordomo, que como ardiente católico no puede dejar de sentir turbadas sus vigilias. Así, tras varios sueños donde se le aparece su antiguo amo reclamando el Oficio de Difuntos para salvar su alma, opta por pedir una misa en su recuerdo con el dichoso cuadro sobre el altar. Esa misma noche, que no es otra que la de San Juan, unas voces flamencas le hacen acudir al despacho de lord Belkis.

  • Imagen de cubierta El número trece

    Cuento que carga con humor contra la superstición hacia el número trece.

    Pedro Escamilla parte de la incomprensión hacia el grueso de las supersticiones y, más concretamente, hacia la enconada aversión que algunas personas tienen a algo tan nimio como el número trece. A este propósito, procede con la relación de una historia que presenta como verídica y de la cual difícilmente podrá sacarse la conclusión de que el trece sea un número siniestro. Dicha historia es la protagonizada por Juan García que, desde que se rompió una pierna a los trece años, llevó hasta la exageración el horror que profesaba a dicho número. Ya en edad adulta, se muestra sujeto indudablemente a la influencia del número trece y, dicha creencia está tan arraigada en su mente, que los días trece del mes no sale su casa. Un premio en la lotería acabará demostrando que su aversión supersticiosa podría ser, realmente, la razón de todas sus desgracias.

  • Imagen de cubierta La pesca del diablo

    Relato pseudofantástico donde un pescador hace un pacto con el diablo para obtener riquezas y la mano de su amada.

    El protagonista de este relato es Gil, un joven de treinta años que pasa por ser uno de los pescadores más desgraciados de toda la costa cantábrica, pues en sus salidas le deparan siempre mayor número de reparaciones que de peces en sus cebos y redes. En tales condiciones, se encuentra con que ni una sola chica de su aldea le admite con su cariño, especialmente Berta, una joven algo ambiciosa de quien está perdidamente enamorado. Cuando ella le confirma que se casaría con él en el poco probable caso de que su pesca mejorase, Gil se encomienda a la Virgen y se hace de nuevo a la mar… aunque con el resultado ya conocido. Cuando comienzan los rumores de que la muchacha está a punto de prometer su mano a otro muchacho, Gil decide encomendarse al diablo. El trato trae consigo un cambio significativo y todas las riquezas adquiridas durante un año le han de permitir por fin cumplir su sueño de amor…

  • Imagen de cubierta La hilandera

    Cuento donde un muchacho vence con su ingenio los obstáculos que se imponen a su amor.

    En casa de la tía Úrsula hay un dibujo que representa a una hilandera, de nombre Berta, trabajando en la rueca un copo de lino. En la familia nadie conoce el origen del hermoso dibujo, que muchos años después continúa, inamovible, sobre la campana de la chimenea. En el tiempo del relato, la vieja tía Úrsula vive con una nieta llamada del mismo modo que la hilandera, aunque mucho más bella si cabe que la del retrato. Tanto que la abuela piensa que un emperador podría dar su corona e imperio por su mano. Es por ello que no quiere darla en matrimonio a Maturino, un muchacho sin oficio ni beneficio, pero terriblemente enamorado de la joven. La vieja tía Úrsula, sirviéndose de un adynaton, le dice que podrá desposarla cuando la hilandera del dibujo concluya su trabajo. El amor hará que el muchacho aguce su ingenio.

  • Imagen de cubierta El canto de la lechuza

    Relato donde la lechuza se convierte en pájaro de mal agüero, planeando sobre los misterios de un asesinato.

    Al amanecer el día 23 de junio de 1860, víspera de San Juan Bautista, el alcalde de un pueblo recibe el aviso de que en la senda que atraviesa el bosque cercano a la población se halla el cadáver desnudo de un hombre, descubierto por varios aldeanos que se dirigían a las cotidianas faenas campestres. De las primeras indagaciones solo se descubren las pistas del canto de una lechuza en el momento del asesinato y la cojera del criminal. El juez municipal, cojo también, comienza la investigación del misterioso crimen y, de nuevo en su casa, encuentra la ropa del joven asesinado. Comienza entonces las pesquisas para encontrar a quien quiere comprometerle. Esa misma noche, la lechuza vuelve a cantar de nuevo.

  • Imagen de cubierta La buenaventura

    Sucedido que cuenta cómo un hombre malgastó su fortuna buscando el tesoro que una gitana le predijo que encontraría.

    Antolín Garrido vive en Palencia, poseedor de una regular fortuna. Esta comienza a decaer cuando se suscribe al Boletín provincial, pues todo su empeño es conocer qué conventos saca a la venta el Gobierno para comprarlos a cualquier precio. Una vez adquiridos, manda entrar en ellos una cuadrilla de albañiles que, bajo su dirección y en los sitios que él indica, comienzan a hacer excavaciones. Tras dos o tres meses de obras, don Antolín vende el convento por mucho menos de lo que le costó. Sus sobrinos, pretendidos herederos, se alarman y deciden pedirle una explicación. Esta radica en el encuentro fortuito con una gitana que, al leerle la buenaventura, le aseguró que encontraría un tesoro en las ruinas de un convento. Los sobrinos no consiguen hacer que desista en su empeño y, tras ocho años de operaciones, Antolín acaba sumido en la ruina, obligado a extender la mano… para pedir limosna. Ya agonizando en el hospital, le queda por conocer una última noticia.

  • Imagen de cubierta Ghurt

    Cuento donde un perro perpetra la venganza por la muerte de su amo años después.

    Antón Pérez es un muchacho sin oficio ni beneficio de una aldea del norte de España que, durante el verano, visita cada noche los aledaños de la Casa-Blanca. Es esta una finca de lujo donde una madre y su hija pasan el verano en busca de que la joven recobre con el aire fresco la salud perdida y, una vez restablecida, poder casarse por fin con su prometido. Este la visita cada noche, sin faltar ninguna, y desde la ventana abierta puede oírse una melodía al piano que encanta al joven Antón del mismo modo que repele y violenta al perro que le acompaña, antes conocido como Ghurt. Alterado y violento con la melodía del preludio que repite cada noche la joven, Ghurt siente renacer en él sentimientos hasta entonces olvidados y que la casualidad ha querido rescatar.

  • Imagen de cubierta El cuadro de maese Abraham

    Relato fantástico donde confluyen un extraño lienzo y un matrimonio de conveniencia.

    Abraham es un avaro judío, chalán de antigüedades, en cuya tienda se haya una pintura sin figura, toda ella del color del chocolate, que atrae irremediablemente al protagonista del relato, un muchacho sin nombre presionado por su tío para casarse de conveniencia con una muchacha de una aldea de las montañas leonesas. Ya como propietario del cuadro, tras intentar en vano encontrar en él la figura que intuye, sigue el consejo del judío y lo coloca en la ventana del Mediodía. Esa noche es presa de ciertas visiones protagonizadas por su tío, la pretendida prometida y el judío. Al día siguiente, el sol ha dejado al descubierto un hermoso retrato del que el joven queda prendado… hasta que su tío decide venir a sacarlo de su ensimismamiento.

  • Imagen de cubierta ¡Que viene el coco!

    Sátira social donde se da escarnio a la gula de un marido de conveniencia.

    He aquí la historia de un matrimonio entre dos personas cuyo mayor punto en común es la extrema mediocridad. Fructuoso, el marido, dueño de una fábrica de chocolate, es presa únicamente de la pasión que le suscita la gula. Timotea, la esposa, persona de nula iniciativa, va mientras tanto atenazándose y materializando su aversión a la grotesca figura de su cónyuge a través del terror infantil que, a modo de trauma, le dejó la siempre alertada venida del coco. Al final, no queda más remedio que visitar en la Selva Negra al famoso doctor Angus, a quien precede el éxito de sus métodos sanatorios. Mientras Timotea queda confiada a los cuidados del joven alienista, Fructuoso se dedica a recorrer la zona con el objeto de conocer los avances del pueblo germano respecto al chocolate…