Ganso y Pulpo

Catálogo

  • Imagen de cubierta La niña perdida

    Cuento donde la inocencia infantil se ve corrompida por la conducta de sus mayores.

    Federe, hijo del conde de Lupus, es un niño siempre palpitante de expansiva alegría. Una noche, su padre le invita a ir a los jardinillos, dándole una peseta y concediéndole libertad para correr a su antojo y asistir a una función de «Fantoches». Así pues, ambos salen para allá junto al perro Moro. Mientras el conde pasea tranquila y solemnemente con otros personajes, mostrándose ante las gentes como corresponde a su nombre, Federe se topa con una niña que, parada y llena de miedo, no se atreve a dar un paso ante su perro y rompe a llorar. Consigue calmarla, ofreciéndose a llevarla hasta su madre. No obstante, la custodia de la niña es responsabilidad de una tal Lola, de quien teme sus castigos físicos. Federe y la niña perdida congenian, comparten merengue y asisten juntos a la función teatral. A la salida, se encuentran con el conde de Lupus, a quien la niña reconoce como su papá flamenco, el que hace regalos a Lola. Confuso en principio, emplea su autoridad para desacreditar a la niña. De vuelta a casa, Federe sigue preocupado y sin comprender, mientras su padre vaticina que se trata de una niña perdida. Los breves instantes de libertad de los niños quedarán siempre en la memoria.

  • Imagen de cubierta Begolini, el músico errante

    Relato de la historia de amor platónico entre dos jóvenes inocentes unidos por la música.

    La razón de ser de la obra de caridad de una duquesa se encuentra en su amor platónico con un joven arpista pobre y vagabundo llamado Rafael Begolini. Aquí se relata la desventurada historia de cómo ambos, a través de la música y del arpa, unen sus almas inocentes hasta el momento en que el azar vuelve a separar sus caminos.

  • Imagen de cubierta ¡Su retrato!

    Cuento donde el perturbador retrato de una mujer, encontrado por casualidad, representa las desgracias del narrador.

    La inocencia bien puede representarse en España con la fe ciega de los niños en la existencia de los Reyes Magos. Por ello mismo, bien puede considerarse la asunción de su falsedad como una muestra de la pérdida de dicha inocencia. En el caso del narrador de este cuento, ese momento se vio marcado por una extraña casualidad: la aparición de un ladino retrato dentro de la gramática de Hornero que le trajeron sus majestades de Oriente en su última visita infantil. Desde entonces, la casualidad quiso que cada vez que acontecía un suceso pernicioso al narrador de esta historia, el retrato siempre estaba ahí presente para celebrarlo. Con el paso de los años, este retrato acaba obteniendo una significación ajena a la lógica y teñida de cierto humor negro.

  • Imagen de cubierta Los señores de Pipiripí

    Cuento moralista que lamenta la corrupción que operan los periódicos sobre la inocencia infantil.

    El amado y amante padre que narra esta historia ensalza la inocente y felicísima moral {dulce, segura, optimista} de su hija, representada por el devenir de su familia de muñecos. Esta felicidad familiar se verá sin embargo amenazada y corrompida por las tragedias de la vida de que se nutre con avidez la prensa diaria…

  • Imagen de cubierta El primer desgaje

    Cuento que es el episodio del primer amor, marcado por la pedagogía y la religión, en las memorias de un hombre adulto.

    En este texto, capítulo suelto de las memorias de un médico, nos encontramos con el relato de un primer amor pueril y religioso, desarrollado en el contexto de una primera comunión de preadolescente. El recuerdo de la inocencia y la necesidad de armonía se alternan con el sentimiento adulto de melancolía para configurar el relato de una obsesión por un amor imposible en el contexto del amor al Dios católico.

  • Imagen de cubierta La puerta negra y la puerta azul

    Leyenda popular en que un ángel y el diablo recogen las almas de una madre pecadora y su inocente hijo.

    He aquí una leyenda popular, narrada por el premio Nobel José Echegaray, donde un ángel y el diablo recogen, respectivamente, las almas de una gran pecadora y su inocente hijo. Frente a las puertas de cielo e infierno esperan la determinación de sus destinos eternos.

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