Ganso y Pulpo

Catálogo

  • Imagen de cubierta Antes del sorteo

    Cuento donde se fantasea con una vida nueva gracias a la lotería de Navidad.

    Son los días previos al sorteo del premio gordo de la lotería de Navidad y Pérez no puede resistir la tentación de soñar despierto, construyendo espléndidos castillos en el aire guiado por la idea de resultar agraciado en unos pocos días. Obviamente, lo primero que haría es suprimir el trabajo de su rutina diaria, pues el trabajo es aburrido y los ascensos parecen estar reservados para los amigos y familiares de personas influyentes. Pérez fantasea con la carta que escribiría a su jefe y el modo con que sorprendería a su mujer negándose a levantarse de la cama y vestirse para ir a la oficina. El bueno de Pérez da vueltas y más vueltas a la idea, dejándose llevar por la ilusión inherente al décimo… dejándose llevar demasiado, quizás.

  • Imagen de cubierta Un fraile y un arquitecto

    Relato histórico centrado en los principales artífices de la Universidad Complutense y el trato del tiempo hacia ellos.

    En uno de los últimos días del mes de febrero de 1498, un hombre de modesta apariencia llega al convento de San Francisco de Alcalá de Henares con unos pergaminos bajo el brazo. Allí es recibido con sumo respeto por los legos, que se dirigen a él con la admiración que suscita un maestro. Pronto es admitido en la celda del fraile de mayor rango jerárquico, que se muestra ansioso por conocer los planos de su obra. Esta no es otra que la construcción del colegio mayor de San Ildefonso, base de la Universidad Complutense. Así es cómo nos hemos introducido, sin apenas darnos cuenta, en un relato que rememora la labor del cardenal Cisneros y el arquitecto Pedro Gumiel. Ambos símbolo del trabajo y el progreso, pero el uno alabado y el otro completamente olvidado.

  • Imagen de cubierta Martín Martínez

    Cuento cuyo protagonista es ejemplo de los que no prosperan por meterse en lo que no entienden.

    Martín Martínez es un forastero que un buen día compra casa en Bermeo. Es un encuadernador excelente, un maestro en su oficio. Por eso pronto consigue que su negocio vaya viento en popa y que todas las muchachas del pueblo lo ronden con intención de hacerlo suyo. Sin embargo, su espíritu emprendedor lo lleva pronto a montar una fábrica de escabeches. Monta su negocio con gran diligencia, pero pronto acaba arruinado y debe vender el proyecto para retornar a su negocio de encuadernación. Poco tiempo después decide hacerse hortelano, sin reparar en gastos para tener el mejor producto del mercado y, si bien lo consigue, también acaba fracasando y volviendo a su taller original. Una última tentativa le lleva a abrir una tienda de ultramarinos que, al igual que sus proyectos anteriores, lo lleva la ruina. De este modo se convierte Martín Martínez en ejemplo de aquellos que no prosperan en la vida por meterse en negocios que no entienden.

  • Imagen de cubierta ¡Por una gratificación!

    Cuento satírico donde una gratificación laboral deja el bolsillo más vacío de lo que estaba.

    Isidoro trabaja en una compañía de seguros. A pesar de no ser ni habitual ni verosímil en España, le ha llamado a su despacho el jefe para hacerle partícipe de una gratificación empresarial debido a su buen trabajo, que bien ha contribuido a lograr una reciente alza en los beneficios. Con este sobresueldo de tres duros no puede sentirse más dichoso y, dispuesto a celebrarlo con un pequeño exceso, se va a tomar un café. Mas pronto comienzan sus problemas, pues de brazos del amigo pedigüeño pasa a los del colega al que prometió una comida si conseguía la gratificación, de este a los de la caridad necesitada por una pobre vecina, de esta a los de una ex novia marrullera y de los de ella en los del sastre que ya ha preparado su última cuenta.

  • Imagen de cubierta Castillos en el aire

    Cuento donde la ambición material pone en compromiso los bienes morales que ya se tienen.

    La vida del platero don Lino discurre sin preocupaciones. Felizmente casado con doña Mónica y amado también por su hija Salvadora, su vida es uniforme y sin ambiciones. De hecho, la única ambición de su entorno parece ser la de su empleado Mariano, un chico honrado que comparte con su hija las delicias del amor y espera poder casarse con ella algún día. En este contexto, una nota leída en La Correspondencia echa todo al traste. Don Lino quiere de repente ser millonario por la vía rápida, y así piensa que lo va a conseguir gracias a la empresa de don Carlos, que le garantiza que con una inversión de diez mil duros puede ganar en poco tiempo dos millones. Así, embaucado por su nuevo socio y deslumbrado por el lujo, comienza a avergonzarse de su vida pasada y adoptar las costumbres que siempre había vituperado. La paz doméstica desaparece, su carácter se torna agrio y orgulloso… hasta el día en que don Carlos desaparece.

  • Imagen de cubierta Francisco

    Cuento donde el mejor capital posible son la inteligencia y la voluntad.

    Francisco es un niño huérfano de padre y madre que vende periódicos a la puerta del teatro del Príncipe, logrando por su agradable fisonomía más ventas que el resto de sus compañeros. Favorito de un banquero, le da muestras de su ambición vital y le explica que con cuatro duros sería capaz de hacerse millonario. El banquero decide entonces ayudarle, curioso de saber si el chico será capaz de aprovechar la oportunidad, dándole los soñados duros. Diez años más tarde, un joven llega en carruaje y con criado a la puerta del teatro del Príncipe para disfrutar de la función en beneficio de la actriz Matilde Díez. La casualidad quiere que allí auxilie a una muchacha que se ve importunada por un calavera por las calles del centro de Madrid. La muchacha resulta ser la hija del banquero que en su momento le dio sus primeros cuatro duros, ahora convaleciente y arruinado. El reencuentro sirve para atestiguar que el mejor capital posible son la inteligencia y la voluntad.

  • Imagen de cubierta El hombre-espejo

    Cuento donde se propone la adulación como único medio de sobrevivir al egoísmo imperante en la sociedad.

    En este texto, toda una declaración de intenciones, dos amigos se encuentran en la calle tras varios años sin verse. Es el momento de ponerse al día. Resulta que Federico, tras la muerte de su padre, acosado por la necesidad, decidió volver a Madrid con el firme propósito de realizar sus ilusiones de siempre: vivir de su trabajo, ejercer la carrera y hacer valer sus méritos. Sin embargo, ni encontró trabajo, ni demostró sus méritos a pesar de aguantar tres años de meritorio sin sueldo —los becarios de entonces— en un despacho de abogados. Al borde de la miseria, optó por buscarse un empleo a través de los contactos de su red social, donde cada persona desemboca en una nueva. Fracasado este nuevo intento, entregado a la desesperación ociosa descubre el modo de conseguir una posición. Es así cómo se convierte en el hombre-espejo.

  • Imagen de cubierta El muñeco

    Cuento donde el amor familiar y el trabajo triunfan sobre la vanidad.

    Un hombre se repone de un repentina cefalalgia en el piso superior de una tienda de juguetes. Ahí, olvidado por un momento de sus preocupaciones adultas, se dedica a observar las delicias infantiles que le rodean. Entre todos los juguetes hay uno que llama poderosamente su atención por la antipatía que en él despierta. Se trata de un muñeco parecido a los señoritos de la sociedad, con un bastón y un ramo de flores en sus manos. Al apretar un botón, el muñeco dice con voz de polichinela una ridícula frase de presentación. A partir de él, se reconstruye su historia, que esconde la de una familia trabajadora y bondadosa donde ocupa especial posición un joven de talento a quien no se brinda una primera oportunidad en el mundo laboral.

  • Imagen de cubierta Tremielga

    Cuento donde la envidia que siente un artista por otro se torna patológica.

    El maestro pintor Lucio y su discípulo León están concluyendo la obra pictórica de la catedral después de cuarenta años de trabajo empleados por el mayor de ellos. El cercano final de la obra le hace recordar a su propio maestro, a su enamorada Pepilla y también al desventurado Tremielga. Era este amigo suyo del alma, hombre con tanto talento como amor propio que, un mal día, consideró que Lucio le robaba sus ideas pictóricas. Todos vieron pronto que Tremielga le tenía envidia, aunque resultara difícil de creer por los méritos artísticos de este. Poco tiempo después se dio una situación similar respecto a su novia Pepilla, tras lo cual Tremielga decidió marcharse a Alemania. De vuelta muchos años después, dispuesto a conquistar la gloria, da muestra de cómo la envidia puede sumir al hombre en tremenda confusión.

  • Imagen de cubierta Los dulces de la boda

    Cuento naturalista acerca de una boda frustrada por un accidente laboral.

    Moncho y Teresa son dos jóvenes enamorados que conocemos el día antes de su boda. En realidad, ellos preferirían que la boda se celebrase sin más demora, pero necesitan esperar porque no es cosa de perder un día de trabajo en casarse. Es conocido que el arreglo de un hogar nuevo se traga una fortuna y, ellos, tras cuatro años de privaciones y de fatigas, por fin han conseguido constituir el suyo. No obstante, falta algo de dinero para poder honrar a los convidados a un barril de sidra y los dulces de la boda. Así pues, Moncho se embarca con sus compañeros cántabros en una nueva jornada de pesca. Esta se les da francamente bien ese día, garantizando tres duros por cabeza y, por tanto, los dulces de la boda para Teresa. Sin embargo, cuando apenas quedan dos horas para volver al puerto y conocer la dicha, una gran borrasca alcanza a la embarcación y sus tripulantes se ven precisados a luchar con ella. Teresa, entre los familiares y amigos, presencia desde el muelle la terrible batalla.

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