Ganso y Pulpo

Catálogo

  • Imagen de cubierta El aeronauta poeta

    Cuento donde un aeronauta da testimonio de una experiencia terrible en las alturas.

    El capitán M… es un intrépido aeronauta, pero al mismo tiempo se trata de un hombre dotado de una imaginación impetuosa que le vale el sobrenombre de poeta del aire, sobre todo por su pintoresco modo de narrar sus ascensiones. Este relato le cede la voz casi por completo para demostrarlo. Así pues, nos da cuenta de sus sentimientos e impresiones durante sus cortas ascensiones, cómo se va al principio desligando poco a poco de lo terrenal, que es lo humano. Es irremediable entonces sentir una especie de ansiedad, similar a la producida por un escalofrío, pues desaparecer en el espacio bien puede equivaler, a su modo de pensar, a desvanecerse en la muerte. Subyugado habitualmente por el magnífico espectáculo que ofrecen el sol y el viento, no puede evitar sentirse atenazado en ocasiones por visiones de pesadilla.

  • Imagen de cubierta Un triunfo más

    Cuento donde el amor aristocrático se manifiesta mediante triunfos de vanidad.

    En este relato se da cuenta de la reacción de una condesa ante la muerte de su marido. Ambos eran felices en su matrimonio. Aunque cada uno se dedica a cultivar en solitario sus aficiones, ambos están fuertemente unidos. Así, aunque la condesa emplee su tiempo en leer sus publicaciones de moda y sus novelitas francesas, y el conde lo emplee en adquirir, domar, montar y pasear en caballo, ambos están plenamente unidos. A pesar de que el conde tenga una amante, el amor entre ambos es fuerte y verdadero. Tanto es así, que el hecho de que la condesa prepare para su marido los mejores funerales que se hayan visto en Madrid solo por orgullo y por ser más que su amiga la marquesa, no quiere decir sino lo mucho que lo amaba en su corazón.

  • Imagen de cubierta El diablo submarino

    Cuento donde un viejo buzo da testimonio de terribles hallazgos en el fondo del océano.

    En Plencia, muy cerca de Bilbao, se produce el encuentro entre el narrador de este texto, un trasunto del autor, con un viejo marinero que vive retirado en la localidad por prescripción médica. Este no necesita de baños de mar, sino del aire puro que ahí se respira. Se entabla entre ellos conversación, que bien podría considerarse entrevista, por la cual conocemos algunas anécdotas del viejo trabajo que el marinero tuvo como buzo, así como las razones que le han llevado a no querer mojarse de nuevo nunca más. En las profundidades de lejanas costas del Índico, cuando los peces sobrevuelan a uno, existen pagodas habitadas por mujeres y un terrible hombre marisco que, con greñas descomunales y cuernos retorcidos, no puede ser sino un diablo submarino.

  • Imagen de cubierta La mula y el buey

    Cuento de Navidad donde el amor prevalece sobre el enfado conyugal.

    Como cuentista de ocasión, Echegaray presenta en este texto un cuento de Navidad. Enmarcado en los puros y sencillos campos de la vida rural, comienza presentando el desarrollo de la cena de un matrimonio y una anciana mujer, madre de ella, durante la Nochebuena. Por una tontería, como lo es un plato que se ha ahumado, surge la disputa conyugal, con sus malas palabras y sus gestos feos. La anciana, sin embargo, sabe cómo acabar con la fricción de sus malos temperamentos. Para ello evoca una Nochebuena de muchos años atrás, cuando ambos eran niños. Una época plagada del amor y las buenas intenciones de los inocentes y de los espíritus sencillos; con su poco de belenes y su amplio abanico de diminutivos.

  • Imagen de cubierta La epopeya de un presidiario

    Cuento donde un obrero se evade de presidio para poder despedirse de su madre moribunda.

    Pedro es un buen muchacho que goza, junto a su madre y su novia, de una existencia colmada de bienes dentro de su miseria. Con su trabajo de albañil gana lo suficiente como para no tenerse que preocupar del hambre y del frío y, aunque su conducta es buena, una noche, vino mediante, acaba dando muerte de un navajazo a un contrincante tras una partida de cartas. Por ello es condenado a ocho años de prisión, que comienza a cumplir inmediatamente, dando muestras de buena conducta. Tan solo el matrimonio de su antigua novia parece exasperarle, aunque tampoco por demasiado tiempo. Cuando se entera de que su madre está enferma de muerte, solicita un permiso para poder ir a despedirse de ella. Como este le es denegado, opta por fugarse para poder cumplir con su deseo.

  • Imagen de cubierta Astronomía casera

    Cuento donde se ridiculiza la gorronería y mediocridad de un fraile.

    En este breve relato nos trasladamos hasta el Madrid del año 1829 para conocer a un fraile franciscano llamado Padre Ruperto. Este era un hombre de unos cuarenta años caracterizado por su campechanía y dominado por sus apetitos culinarios. Tanto es así que la mesa del convento se le quedaba pequeña, hecho que le llevó a darse por convidado recurrentemente en casa de una prima suya, casada con un maestro carpintero que poco a poco se iba hartando de la gorronería del primo de su mujer. Este, durante las comidas, hablaba a la familia de Historia, ciencias, viajes y otras cosas amenas y variadas. De este modo, acabó hablando de astronomía un día en el que se esperaba ver un eclipse de luna. Era el cuarto día seguido que se sentaba a la mesa del carpintero.

  • Imagen de cubierta Un sermón contra el baile

    Sátira donde un clérigo antimusical es víctima de un caso de tarantismo.

    Esta historia se desarrolla en un pueblo innominado de la Mancha, a finales del siglo XVIII, durante una agradable noche de verano. Los paisanos celebran el final del día de labor bailando en la plaza del pueblo al son de la vihuela del sacristán, aprovechando la ausencia del párroco del pueblo, don Gabriel Peñazo, un cura setentón que impone sobre ellos su rigurosa dictadura moral. Sin embargo, este vuelve antes de tiempo de su visita al obispo de la región y, tras mandar prender al sacristán que prenda fuego a su instrumento, prepara desde entonces su gran sermón contra el baile. La casualidad quiere que el ecónomo caiga víctima de tarantismo pocos días antes. La receta del doctor es precisa: el párroco, para salvar su vida, tiene que bailar.

  • Imagen de cubierta Los tres sueños de Colilla

    Cuento donde un golfo vive su primera ambición y su primer desengaño.

    Este relato, como varios del mismo autor, está protagonizado por un pequeño golfo, canalla o pillete de las calles madrileñas. Este joven huérfano tiene por nombre Colilla por tratarse de una «colilla social». Acostumbrado desde su más tierna infancia a tener que ir pidiendo limosnas por doquier, sorteando y sobreviviendo a los accidentes propios de una vida miserable, alcanza la edad de once años. Por entonces ya siente predilección por las señoras hermosas, perfumadas y elegantes, en lo que a mendigar se refiere; pues del mendigar no le salvan los miserables trabajos de vendedor de periódicos, de fósforos o de arena. Una noche, tras haber rondado las salidas del teatro, consigue de una gran mujer una moneda de oro de veinticinco pesetas. Con ella nace la primera ambición del muchacho, cuyos sueños destemplados de la noche le guiarán igualmente a su primer desengaño.

  • Imagen de cubierta La desdicha de Juan

    Cuento donde una vida miserable hace preferible la locura.

    Juan es un obrero que cada mañana debe levantarse en su buhardilla para ir a trabajar como una mula de carga a cambio de un mísero jornal que apenas alcanza para mantener vivos a sus dos hijos pequeños, huérfanos además de madre. Sin embargo, un día baja a la calle y comienza a ofrecer a sus vecinos todas las dádivas que ellos deseen pedirle, tan magnánimo y omnipotente se siente. Todos lo toman por una graciosa borrachera hasta el día siguiente, cuando la escena vuelve a repetirse. Cuando alguien, haciendo chanzas, pone en duda sus poderes sin límite, Juan le lanza un puñetazo. Llevado a prevención y examinado pronto se dictamina que el buen hombre ha perdido la razón. Así es como acaba en el manicomio y sus hijos en un asilo. Tras cuatro años de encierro un doctor consigue devolverle la razón. A cambio solo le pide su gratitud…

  • Imagen de cubierta Exposición de cabezas

    Sátira social donde cada tipo humano se corresponde con un animal.

    Don Caralampio es un viejecillo ochentón al que el cuerpo no deja de vibrarle ni por un solo momento. Pronto hace su entrada en la cafetería para tomarse una taza de café, una más del mínimo de cincuenta que él mismo recomienda tomarse cada día. A esta bebida atribuye el poder de dotar al hombre de lucidez, llegando en su caso incluso a ser el motor de su existencia, la razón de que siga vivo. Pero la cosa no queda ahí, pues asegura que, en su caso, el café le infunde de una gran claridad mental que desemboca en la llamada doble vista. Así, mientras el común de los mortales ve a los hombres como son en apariencia, él lo hace como son en realidad, viéndolos adornados de la última cabeza que tuvieron antes de su reencarnación. De este modo, comienza a dar cuenta de un vasto bestiario social.

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