Ganso y Pulpo

Catálogo

  • Imagen de cubierta Después de muerto

    Cuento donde un hombre supera su monomanía higiénica tras un episodio cataléptico que le hace creer que está muerto.

    Se cuenta en este texto la historia de don Pablo Gil de las Encinas, que siendo propietario y sin necesidad por tanto de profesión alguna, vive entregado en la ociosidad a su monomanía higiénica. Malcriado por su madre, nunca pudo sufrir contrariedades, gustando ser obedecido a la primera palabra, al primer gesto. Así es que su mujer Carmen y su hija Pilar viven amedrentadas bajo su loca tiranía, pues, como todos los monomaníacos, Pablo es profundamente egoísta y sacrifica sin remordimientos a cuantos seres tiene a su alrededor al más pequeño de sus deseos y caprichos. Por otra parte, su irritabilidad moral le produce graves y dolorosas crisis, que terminan siempre en largos ataques de catalepsia que le dejaban como muerto. Precisamente sufre un grave episodio cataléptico el día que se entera de que su hija está enferma de viruelas. De resultas de este, acaba creyendo que se ha muerto y que la muerte es recordar y soñar. En su muerte será un hombre completamente nuevo.

  • Imagen de cubierta La cabeza de San Pablo

    Cuento legendario donde un cuadro inacabado se concluye de un modo sobrenatural.

    Corre un año incierto del siglo XVII cuando un pintor que se dirige a Palencia decide hacer noche en una posada de Sahagún. Prontamente es llamado por el marqués de San Lorenzo para hacerle un encargo, consistente en la elaboración de un cuadro de San Pablo. Para ello cuenta con el plazo de una semana, pues la obra debería estar lista para el día de su festividad, el 29 de junio. El pintor acepta el trato y todo va bien hasta que se da cuenta, a falta de dos días para la entrega, de que ha dejado para el final el dibujo de la cabeza. Esta toma de conciencia se traduce rápidamente en un bloqueo artístico. En busca de inspiración y relajación decide ir a tomar el aire y, apoyado en una roca, se queda dormido. Al despertar, va raudo al granero para concluir la obra. Sin embargo, comprueba despavorido que alguien o algo ya lo ha hecho por él.

  • Imagen de cubierta El Oficio de Difuntos

    Cuento fantástico donde los personajes de un cuadro toman vida para entonar a coro el Oficio de Difuntos.

    Lord Belkis era un modelo de sensatez. Pero si bien en vida nunca dio muestras de excentricidad, escrito estaba que después de muerto echase por tierra todo aquel edificio de circunspección levantado en cincuenta años, haciendo constar en su testamento como última voluntad que el encargado de componer el Oficio de Difuntos que habría de cantarse a toda orquesta en sus funerales, fuera el gaitero holandés del cuadro de David Teniers que conservaba en su despacho. Todos los presentes se ríen de semejante disparate, a excepción de John, su fiel mayordomo, que como ardiente católico no puede dejar de sentir turbadas sus vigilias. Así, tras varios sueños donde se le aparece su antiguo amo reclamando el Oficio de Difuntos para salvar su alma, opta por pedir una misa en su recuerdo con el dichoso cuadro sobre el altar. Esa misma noche, que no es otra que la de San Juan, unas voces flamencas le hacen acudir al despacho de lord Belkis.

  • Imagen de cubierta Una historia inverosímil… pero historia

    Cuento donde la prosaica realidad se impone a una monomanía poética.

    El narrador de esta historia inverosímil se ve arrastrado por una pasión monomaniaca, llena de la poesía del misterio que envuelve a un desconocido. Este es un hombre sin cualidades extraordinarias, incluso vulgar y con facciones tan comunes como las del más humilde de los seres; débil, enfermizo, parecido a un joven enervado por el vicio a quien los placeres y los crímenes han acabado por arrebatar el vigor. En definitiva, un hombre que se hace centro de toda atención debido a la extrañeza que suscita en los ojos que lo miran. De tal modo llega a impresionar al narrador, que no se da punto de reposo hasta saber quién es, cómo se llama y de qué vive. De este modo comienza a seguirlo sin descanso y, como toda vez se le acaba escabullendo, el misterio y la monomanía aumentan. Finalmente, la casualidad querrá que se produzca el deseado encuentro.

  • Imagen de cubierta El 2.645

    Cuento donde un hombre fija su felicidad en ganar a la lotería jugando siempre el mismo número.

    Al vecino de Crisanto Martínez, empleado en una dependencia del Estado con 10.000 reales anuales, le ha tocado la lotería. Es por ello que intenta convencer a su esposa, Micaela López, de invertir 4 o 5 duros al mes para tener la misma suerte y poder retirarse de toda faena para vivir con holgura y gran bienestar. Bajo el poderoso influjo del cercano ejemplo, la mujer no encuentra respuesta que oponer a los proyectos de su marido, empeñado en comprar siempre un número fijo, el 2.645, para mayor probabilidad. Los años pasan sin éxito y, aunque en una ocasión sale premiado el 2.644 y en otra el 2.646, no hay manera de conseguir hacerse ricos. Así pues, cansada del gasto en saco roto, Micaela decide un buen día, aprovechando la enfermedad de su marido, ahorrarse el precio del boleto.

  • Imagen de cubierta El enterrador de Valsombreda

    Cuento donde un sepulturero tomado por loco resulta ser un gran poeta.

    Valsombreda es un pueblo árido e inhóspito donde el único lugar que rompe la monótona hostilidad de su muerta naturaleza es el cementerio. Allí se encuentra el narrador de esta historia con el sepulturero, por todos considerado como un loco. Este le confiesa que es poeta y que tiene la seguridad de que su fama eclipsará algún día la de los grandes escritores. Movido por la curiosidad, el visitante accede a escucharlos y descubre así unas rimas grandiosas, por lo que no duda en pedirle al sepulturero su cuaderno para darlo a la imprenta. Sin embargo, este afirma que todavía no es tiempo y lo emplaza para algún momento futuro. Más de una década después, ambos se encuentran de nuevo en el hospital provincial de Burgos y el manuscrito cambia por fin de manos.

  • Imagen de cubierta El arte por el arte

    Relato de un hombre que se jacta de haber cometido el crimen perfecto.

    Este relato consiste en la confesión de un hombre que asegura haber llevado a cabo el crimen más perfecto de la historia. Hasta tal punto lo considera así, que equipara sus emociones con el estado de ánimo del artista que ha llevado a feliz término su obra. Así, sin dejarse llevar por bajas pasiones como el odio, la venganza o la codicia, explica que su único móvil fue el mismo que el del pintor que, arrastrado por una fuerza superior, ejecuta la fuerza misma de su concepción. Vanidoso y con un fuerte sentimiento de superioridad hacia los grandes criminales de la historia, cuenta cómo se decidió a eclipsarlos bajo la premisa artística de la difícil facilidad y cómo acabó entregándose al juez de primera instancia con el fin de aparecer en todos los periódicos. No obstante, su solo testimonio no será suficiente para establecer una causa en su contra, ejecutor de un crimen realizado con tanta habilidad que ni a él mismo le es dado probarlo.

  • Imagen de cubierta La locura por lección

    Cuento donde un médico idea un plan para que su paciente recupere la autoridad en su casa.

    Una sombra de tristeza se cierne sobre la amplia casa ginebresa de Urbano Pelles. La razón se encuentra en el periódico de la mañana, entre cuyas noticias se encuentra la de una casi cierta e inmediata quiebra financiera. La hipocresía social está a punto de disfrutar de su destierro en la forma de «pobres gentes». La alarma alcanza al médico Caramero, buen amigo del padre de familia, que pronto lo tranquiliza, garantizando la buena gestión de su riqueza, que contrasta con la que hace de su propia familia. Y es que a causa de su blandura de carácter, pura bondad, no puede sobreponerse ni a los caprichos de su mujer e hijas, ni a las pasiones de su joven hijo. El médico tiene un plan para poner remedio al problema… A partir de él se valora si la fuerza de autoridad debe proceder del miedo o de la bondad.

  • Imagen de cubierta La tienda de juguetes

    Cuento estrambótico que narra cómo los juguetes de una tienda cobran vida y, humanizados, sirven de alegoría del mundo.

    Este cuento estrambótico de Carlos Coello nos lleva a una juguetería que estuvo abierta al público desde el 5 de julio de 1868 hasta el día 17 del mismo mes, fecha en que ardió hasta sus cenizas. La opinión pública atribuyó esta catástrofe a un descuido de su propietario, el alemán Federico Sickel, gran fumador y bebedor de cerveza, que perdió la razón al cabo de muy pocos días. Doce años después, el narrador se encuentra de nuevo con el comerciante germano, ingresado desde el accidente en la casa de locos de Toledo. Este le cuenta una inverosímil historia sobre lo sucedido, donde los juguetes acaban cobrando la vida que su imaginación les deseaba tras la mediación de un siniestro mendigo. Las necesidades y pasiones de los juguetes, convertidos en hombres, dan un giro inesperado al milagro.

  • Imagen de cubierta ¡Que viene el coco!

    Sátira social donde se da escarnio a la gula de un marido de conveniencia.

    He aquí la historia de un matrimonio entre dos personas cuyo mayor punto en común es la extrema mediocridad. Fructuoso, el marido, dueño de una fábrica de chocolate, es presa únicamente de la pasión que le suscita la gula. Timotea, la esposa, persona de nula iniciativa, va mientras tanto atenazándose y materializando su aversión a la grotesca figura de su cónyuge a través del terror infantil que, a modo de trauma, le dejó la siempre alertada venida del coco. Al final, no queda más remedio que visitar en la Selva Negra al famoso doctor Angus, a quien precede el éxito de sus métodos sanatorios. Mientras Timotea queda confiada a los cuidados del joven alienista, Fructuoso se dedica a recorrer la zona con el objeto de conocer los avances del pueblo germano respecto al chocolate…

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